Artritis Reumatoide Artritis Reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica, autoinmune (lo que significa que es el resultado de un ataque del sistema inmunológico a sus propios tejidos) y degenerativa que se caracteriza por provocar inflamación en la membrana sinovial de las articulaciones. Las articulaciones son las estructuras que unen huesos y permiten la movilidad del cuerpo humano.

La artritis reumatoide es más frecuente en mujeres y se presenta con mayor frecuencia entre los 45 y 55 años
Las porciones finales de los huesos tienen unas superficies lisas, los cartílagos, que permiten un rozamiento suave entre dichos huesos. Con el fin de nutrir y proteger estas terminaciones óseas recubiertas de cartílago, las articulaciones disponen de la membrana sinovial que las recubre en su interior uniendo un hueso con el otro.

La artritis reumatoide es una enfermedad en la que se produce la inflamación de esta membrana sinovial de múltiples articulaciones. Esta inflamación va a ser la responsable del dolor, de la hinchazón y de la sensación de rigidez que se puede notar por las mañanas.

La enfermedad afecta con más virulencia a unas articulaciones que a otras, y hay algunas que nunca se alteran. Así, las más afectadas son las muñecas, los dedos de las manos y de los pies, los codos, los hombros, las caderas, las rodillas y los tobillos. Las molestias y limitaciones que ocasiona varían mucho de un enfermo a otro, de modo que no hay dos enfermos iguales.

Esta enfermedad es más frecuente en mujeres, pero también afecta a varones. No es una enfermedad propia de la edad avanzada y aunque puede aparecer en ancianos, se presenta con mayor frecuencia entre los 45 y los 55 años. Asimismo, una forma muy similar de artritis puede afectar a los niños.

1. ¿Qué tengo?

1.1 Definición

1.1.1 ¿Cómo aparece la artritis reumatoide?


La artritis reumatoide es una de las más de 100 enfermedades reumáticas existentes, con un pronóstico y un tratamiento específico, por lo que el diagnóstico ha de ser preciso.

La enfermedad generalmente comienza de manera lenta, por lo general sólo con dolor articular leve, rigidez y fatiga. La persistencia de la inflamación de la membrana sinovial condiciona que el lugar del hueso en el que se fija la membrana sinovial se dañe dando lugar a pequeñas muescas (erosiones). Además, la inflamación mantenida de una articulación hace que el cartílago, que permite el rozamiento suave entre los huesos, adelgace y desaparezca.

Con el tratamiento se puede conseguir que la inflamación de la membrana sinovial se controle, pero el daño ya producido en el hueso y en los cartílagos es irreparable. La sobrecarga de las articulaciones inflamadas contribuye a acelerar la destrucción. Para que el daño irreparable sea el menor posible, es imprescindible que el médico conozca la realidad diaria del enfermo, y que el paciente colabore en el tratamiento.


1.1.2 Artritis reumatoide fuera de las articulaciones

La artritis reumatoide no sólo afecta a las articulaciones, puede afectar también a órganos
Aunque la localización fundamental de las lesiones producidas por la artritis reumatoide está en la membrana sinovial de las articulaciones, a veces se pueden alterar otras estructuras del organismo causando daños en cartílagos, huesos, tendones y ligamentos de las articulaciones que pueden afectar a diversos órganos y sistemas, como ojos, pulmones y pleura, corazón y pericardio, piel o vasos sanguíneos.

En la piel pueden encontrarse los llamados nódulos reumatoides que son abultamientos duros (nódulos) que aparecen en zonas de roce, como son los codos, el dorso de los dedos de las manos y de los pies, la parte posterior de la cabeza, la zona del talón, etc.

También se pueden localizar en el interior del organismo, aunque raramente producen lesiones de relevancia para la salud. Estos nódulos son la consecuencia de la actividad de la enfermedad. Muchas veces desparecen espontáneamente o con el tratamiento, aunque en ocasiones hay que eliminarlos con cirugía.

La artritis reumatoide puede originar inflamación y atrofia de las glándulas que producen lágrimas, saliva, jugos digestivos o flujo vaginal. Cuando esto ocurre se habla de síndrome de Sjögren secundario a artritis reumatoide.

1.2 Causas

La causa de la aparición de la artritis reumatoide es desconocida. Es una enfermedad autoinmunitaria, lo cual significa que el sistema inmunitario del cuerpo ataca por error al tejido sano. Hay datos que indican que podría ser desencadenada por una infección en individuos genéticamente predispuestos.

Se han estudiado agentes infecciosos como las bacterias o los virus y, aunque se han encontrado datos sugerentes en algunos casos, aún no hay evidencias que confirmen su implicación. Los especialistas creen que puede tener un origen genético puesto que el propio sistema inmune ataca a las articulaciones porque no las reconoce como propias y por ello se inflaman. Asimismo, se cree que ciertas proteínas que se transmiten de forma hereditaria podrían predisponer a la enfermedad.


1.2.1 Factores genéticos de la artritis reumatoide

Los estudios epidemiológicos muestran una concordancia bastante baja de artritis reumatoide en los gemelos homocigotos (12-15% en cualquier caso es más alta que en heterocigotos (3-5%). Esto implica que los factores ambientales juegan un papel importante.

Asimismo, el aumento del riesgo de padecer la enfermedad en familiares de primer grado de pacientes con artritis reumatoide es de 15 (10% de los pacientes con familiar de primer grado asociado).


1.2.2 Factores ambientales de la artritis reumatoide

  • Género: Aparece con mayor frecuencia en las mujeres, dado que los estrógenos (hormonas sexuales femeninas) intervienen en la patogenia.
  • Tabaquismo: por causa desconocida, aquellas personas que fuman tabaco tienen un aumento del riesgo de padecer la enfermedad.
  • Infecciones: como factor potencialmente desencadenante. En concreto:
    • Infecciones bacterianas: Proteus mirabilis.
    • Infecciones por mycoplasmas.
    • Infecciones virales: virus de la hepatitis B, parvovirus B19, retrovirus, virus de Epstein-Barr.
  • El clima y la humedad no tienen nada que ver con el desencadenamiento o mantenimiento de la artritis reumatoide. Sin embargo, es cierto que algunos cambios climáticos, y en particular cuando el tiempo va a empeorar, hacen que cualquier articulación dañada por ésta o por otra enfermedad sea más dolorosa.

1.3 Síntomas

El síntoma principal de la artritis reumatoide es la inflamación que resulta apreciable a simple vista, aunque a veces sólo el reumatólogo puede detectar esta hinchazón mediante la palpación de las articulaciones. Afecta generalmente las articulaciones en ambos lados del cuerpo por igual. Las muñecas, las rodillas, los dedos de las manos y los tobillos son los que resultan comprometidos con mayor frecuencia.

Los síntomas articulares pueden abarcar:
  • La rigidez matutina, que dura por más de una hora, es común. Las articulaciones pueden sentirse calientes, sensibles y rígidas cuando no se usan durante una hora. Esta rigidez va desapareciendo progresivamente a medida que vas haciendo tu actividad diaria.
  • El dolor articular a menudo se siente en la misma articulación en ambos lados del cuerpo.
  • Con el tiempo, las articulaciones puede perder su rango de movimiento y pueden volverse deformes.

En ocasiones puede producirse el derrame del líquido sinovial. La inflamación de las articulaciones afectadas causa dolor en el individuo que las padece. Asimismo, aparecennódulos reumatoides (abultamientos duros) en las zonas de roce de la piel como los codos, el dorso de los dedos de las manos y de los pies. También pueden localizarse en el interior del organismo. Con el tiempo se produce una deformidad debido al deterioro progresivo de las articulaciones afectadas.

A menudo causa sequedad de la piel y las mucosas. Esto ocasiona una inflamación y posterior atrofia de las glándulas que fabrican las lágrimas, la saliva, los jugos digestivos o el flujo vaginal (síndrome de Sjogren).

Otros síntomas abarcan:


  • Vasculitis: Es una inflamación de los vasos sanguíneos que provoca lesiones de los nervios o llagas en las piernas (úlceras).
  • Dolor torácico al respirar debido a la inflamación de las membranas que envuelven los pulmones (pleuresía).
  • Pericarditis, producida por una inflamación del tejido que envuelve el corazón.
  • Resequedad en ojos y boca (síndrome de Sjögren).
  • Ardor, prurito y secreción del ojo.
  • Nódulos bajo la piel (generalmente un signo de una enfermedad más grave).

La consecuencia será la deformidad progresiva de las articulaciones y la pérdida reducción de la movilidad articular, lo que puede llevar al enfermo a un cierto grado de discapacidad para hacer algunas tareas de la vida diaria.

Otros síntomas menos frecuentes pueden tener que ver con alteraciones de la enfermedad a otros niveles o con efectos poco deseables de los tratamientos que se utilizan. Lo más frecuente es que sean independientes, pero hay que contar al reumatólogo síntomas como:

  • Fiebre inexplicable
  • Cansancio fácil
  • Dolor de cuello intenso y persistente
  • Hormigueos en manos o pies
  • Ronquera mantenida sin notar catarro
  • Sensación de falta de aire con los esfuerzos, tos continua, dolor en el pecho o en los costados
  • Sequedad de la boca
  • Enrojecimiento o sensación de arenilla en los ojos
  • Picor vaginal
  • Manchas o bultos en la piel
  • Diarrea persistente.

1.4 Diagnóstico

El diagnóstico de la artritis reumatoide puede ser difícil a causa de que puede comenzar de forma gradual y por síntomas muy sutiles. Para saber si una persona padece una artritis reumatoide, el reumatólogo valora los síntomas que se han señalado previamente y realiza una exploración de las articulaciones para comprobar si están o no hinchadas. Existen unos criterios establecidos por el Colegio Americano de Reumatología, que ayudan al diagnóstico, para ello han de presentarse 4 de los 7 criterios descritos a continuación durante al menos 6 semanas.

  • Rigidez matutina de al menos una hora de duración.
  • Artritis en 3 o más articulaciones.
  • Artritis de las articulaciones de la mano.
  • Artritis simétrica.
  • Nódulos reumatoideos.
  • Cambios radiológicos compatibles con artritis reumatoide.
  • Factor reumatoide positivo.

Hay sin embargo muchas otras enfermedades reumáticas que pueden producir molestias similares. Por este motivo pueden ser necesarios los siguientes tipo de pruebas:

  • Análisis de sangre.
  • Radiografías de las articulaciones.
  • Prueba del factor reumatoide: Determina la presencia o ausencia del anticuerpo factor reumatoide, es el criterio menos importante, ya que no todos los pacientes con artritis lo tienen positivo y algunas personas sanas, lo tendrán positivo, sin significar tener la enfermedad.
  • Prueba de anticuerpos antipéptidos cíclicos citrulinados (anticuerpos anti-PCC).
  • Conteo sanguíneo completo.
  • Proteína C reactiva.
  • Tasa de sedimentación eritrocítica.
  • Ecografía o resonancia magnética (RM) de las articulaciones.
  • Análisis del líquido sinovial.

1.5 Enfermedades asociadas

Las enfermedades que pueden aparecer asociadas a la artritis reumatoide son:
  • Artrosis
  • Osteoporosis
  • Síndrome de Sjögren
  • Anemia
  • Pericarditis
  • Miocarditis


Algunas de las noticias publicadas en el grupo de artritis reumatoide relacionadas con las comorbilidades son las siguientes:









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2. ¿Qué hago ahora?

2.1 Tratamientos

Requiere tratamiento de por vida que incluye: medicamentos, fisioterapia, ejercicio, educación y posiblemente cirugía.
La artritis reumatoide no tiene en el momento actual un tratamiento curativo, lo que no significa que no exista tratamiento alguno. Es más, van apareciendo nuevos medicamentos que permiten controlar la enfermedad en un porcentaje cada vez más elevado de pacientes. La colaboración entre el enfermo y el médico es fundamental para el control de la artritis reumatoide.

El diagnóstico de artritis reumatoide cambia la vida de la persona que la padece y la de su familia, que ha de ajustar aspectos a veces importantes de su actividad cotidiana a la nueva situación. Hay que saber que junto al reumatólogo hay un grupo de profesionales dispuestos a ayudarte. Todos ellos suelen tener la experiencia que da el haber ayudado a cientos o miles de personas con esta enfermedad.

La artritis reumatoide generalmente requiere tratamiento de por vida que incluye medicamentos, fisioterapia, ejercicio, educación y posiblemente cirugía. El tratamiento agresivo y oportuno para este tipo de artritis puede retardar la destrucción de la articulación.


2.1.1 Tratamiento no farmacológico

2.1.1.1 Educación
Considerando que en la mayoría de los casos se trata de una enfermedad crónica, un aspecto importante es que el paciente acepte su enfermedad, aprenda a vivir con ella y se transforme en un colaborador activo en su tratamiento y la toma de decisiones. Cuando el tratamiento no logra un completo control de la enfermedad es frecuente que los pacientes tengan problemas emocionales; por ello, el rol del equipo de salud educando al paciente y su grupo familiar así como dando apoyo durante el proceso de la enfermedad, son primordiales.

La educación y consejo de los pacientes, si bien tiene un efecto pequeño, es beneficiosa en cuanto a reducir el dolor y la discapacidad asociada a la enfermedad.

Todo paciente con artritis reumatoide debe recibir educación apropiada respecto de su enfermedad y los fármacos de uso habitual. Ello podrá ser realizado en forma individual o grupal, por médicos, enfermeras u otros profesionales de la salud con la capacitación adecuada.

2.1.1.2 Reposo y Ejercicio

Además del dolor y limitación que generan articulaciones inflamadas, la artritis reumatoide provoca fatiga. Por ello, el considerar periodos de reposo de las articulaciones inflamadas, así como reposo de cuerpo en general, son beneficiosos. El dolor y la inflamación llevan al paciente a reducir su nivel de actividad y ello a su vez conduce a una mayor perdida de la movilidad, contracturas y atrofia muscular.

Se ha demostrado que ejercicios para fortalecer la musculatura realizados 1 o 2 veces por semana mejoran la funcionalidad.

Se sugiere también incluir ejercicios de flexibilidad y de rango articular, como componentes claves de ejercicios. Por otro lado es importante reducir la carga de peso sobre la articulación, lo que entre otros se logra con reducción de peso corporal, al realizar ejercicios en piscina temperada.

Es también importante seleccionar el calzado que reduzca al máximo el impacto en actividades que soportan peso corporal, así como evaluar ortesis rígidas/semirígidas para corrección biomecánica a nivel de rodillas y tobillos. Finalmente, también es importante evitar sobreestiramiento e hipermovilidad, escalas, carreras, soportar y trasladar peso mayor que el 10% del peso corporal en pacientes con compromiso de cadera o rodilla.


2.1.2 Tratamiento farmacológico

Existen tres líneas de tratamiento:

  • 1. Destinados a disminuir la sintomatología (antiiflamatorios y analgésicos). Son de acción rápida.
    • a. Antiinflamatorios no esteroideos (AINES): Son los más empleados en el tratamiento inicial de la artritis reumatoide por su importante acción antiinflamatoria.Afectan la función de los linfocitos, monocitos y neutrófilos y sobre todo, disminuyen la producción de prostaglandinas.
    • b. Corticoides: Se emplean con frecuencia dada su clara acción antiinflamatoria y la evidencia de que su uso a dosis bajas disminuye la aparición de erosiones.
  • 2. De acción más lenta son los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad, inductores de remisión, de acción lenta, inmunosupresores y citotóxicos. Suelen usarse en terapia combinada de varios. Su efecto adverso principal es la aplasia medular (la médula desaparece).
    • a. Compuestos de oro. Están formados por azúcares unidos al oro y son de difícil eliminación (pueden tardar hasta año y medio en eliminarse completamente).
    • b. Penicilamina. De uso restringido debido a su toxicidad.
    • c. Antipalúdicos. Este grupo de medicamentos abarca hidroxicloroquina y sulfasalazina, por lo general, usados en combinación con metotrexato. Pueden pasar semanas o meses para ver algún beneficio de estos medicamentos.
    • d. Sulfasalazina. (AINE) Mecanismo de acción desconocido, aunque se cree que actúa a nivel de los linfocitos B principalmente.
    • e. Metotrexato. Su acción es inmunosupresora. Es rápido y seguro.
    • f. Azatioprina. Tiene acción inmunorreguladora y antiinflamatoria
    • g. Ciclofosfamida.
  • 3. Fármacos que atacan las causas biológicas, relacionadas con la producción de citoquinas, ya que existe una expresión exagerada de algunas de ellas. Aunque tienen bastante éxito no son de 1ª elección. Entre ellos encontramos el etanercept, adalimumab y el infliximab. Recientemente, han salido nuevos tratamientos biológicos, entre ellos el rituximab; y el nuevo anticuerpo monoclonal humanizado Tocilizumab.

2.1.3 Tratamiento quirúrgico

Ocasionalmente, se necesita cirugía para corregir las articulaciones que han sufrido un daño grave.

La cirugía se usa para:

  • Reducir el dolor.
  • Ayudar a que la articulación funcione mejor.
  • Ayudar a las personas a llevar a cabo sus actividades diarias.
  • La cirugía no es apta para todo el mundo y puede abarcar las siguientes técnicas:
  • Extirpación del revestimiento articular (sinovectomía).
  • Artroplastia total en casos extremos; puede incluir artroplastia total de rodilla, artroplastia de cadera, artroplastia del tobillo, artroplastia del hombro y otras.

3. ¿Hay otros como yo?

3.1 Prevalencia

Las mujeres son tres veces más propensas que los hombres a padecer la enfermedad.
Aproximadamente un 1% de la población mundial está afectada por la artritis reumatoide, siendo las mujeres tres veces más propensas a la enfermedad que los hombres, probablemente por la influencia de los estrógenos. La incidencia es de aproximadamente 3 casos nuevos cada año por cada 10 mil habitantes de la población y la distribución de la enfermedad es mundial, no obstante hay zonas con mayor prevalencia, como los nativos americanos y zonas con menor gravedad, como el África subsahariana y la población negra del Caribe.

La artritis reumatoide es frecuente, ya que en nuestro entorno la padece una de cada 200 personas (200.000 afectados en España). Es más frecuente en mujeres, pero también afecta a varones y no es una enfermedad que aparece necesariamente en edad avanzada, aunque puede aparecer en ancianos.

Se presenta con mayor frecuencia entre los 45 y los 55 años. Asimismo, una forma muy similar de artritis puede afectar a los niños.

3.2 Casos como el tuyo

Compartir las experiencias, vivencias, miedos e inquietudes que despierta la artritis reumatoide en los pacientes y familiares, es un aspecto que consideramos importante en redpacientes, porque ayuda a otros miembros a sentirse identificados y a conocer mejor aspectos de esta dolencia. Por eso, hemos creado la sección "Casos como el tuyodonde nuestros miembros pueden explicar su historia, su evolución, etc. en definitiva, su convivencia con la esclerosis múltiple.


Algunos de los casos que podéis leer en esta sección:

  • Mi historiaFue muy duro porque nadie entendía lo que me estaba sucediendo, pensaban que la artritis era una enfermedad de gente mayor y que estaba asociado a algún descuido de mi parte.

  • Mi casoGracias a mi Doctor, mi familia, amigos, y mi voluntad ahora estoy conllevando la enfermedad con otro animo, con otra manera de ver la vida.

  • Un día sin dolor?Empezaría diciendo así, un día sin dolor no lo recuerdo y como lo extraño, hace cinco años puedo decir que me consideraba una deportista, ejercicio tres horas diarias , incluso los domingos , mi cuerpo estaba realmente bien. Pero hace diez años tuve un episodio de una hinchazón...

  • La lucha continuaHace unas semanas me diagnosticaron AR. Llevaba con dolores bastantes años, pero nunca le dí importancia. Al principio sentí miedo, pero he decidido luchar, he leído, me he informado...

  • Cuando apareció el dolor: Los días han pasado y ya son 5 meses de dolor...muy intensos. Lo peor es aceptarlos y verme en una situación incomoda ante los demás miembros de mi familia, que son los que observan mi estado...quisiera que todo fuese distinto, claro...


Y muchos más casos como el tuyo, que podéis leer, aquí. ¿Quieres compartir tu historia con nosotros? Es sencillo, únete a redpacientes y cuéntanos.


3.2 Asociaciones


¿Quieres conocer nuestro apartado de asociaciones? ¿Formas parte de alguna asociación o te gustaría formar parte de una? Entra y ponte al día en nuestra sección Asociaciones. En ella encontrarás la más cercana a tu lugar de residencia y estarás al tanto de las actividades que desarrollan.

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En redpacientes dedicamos una atención especial a conocer más estas organizaciones. Según el último estudio realizado en 2009 existían unas 700 asociaciones de pacientes en España. La mayoría de tamaño pequeño, menos de 200 personas.


Además, la mayor parte de quienes trabajan en ellas son voluntarios; y la fuente de financiación proviene de las cuotas, de las subvenciones y, en menor medida, de las donaciones privadas.


Sus labores abarcan cuatro grandes campos:


  • Apoyo: sin duda, la más primaria de las funciones. Sentirse escuchado, comprendido, encontrarse entre iguales, desahogarse, respaldarse, verse útil… son aspectos que, por muy básica que sea la asociación, siempre aportará.
  • Información: tanto de manera personalizada, o a través de la organización de cursos, jornadas, eventos, conferencias; o bien con la publicación de guías, páginas web… la tarea de informar es una de las razones de ser de cualquier asociación. Una tarea dirigida tanto a los propios miembros (sean pacientes, familiares, allegados) como a la sociedad en general, aunque en este caso la información se convierte en divulgación (en solitario o en conjunto con otra institución) y, en determinados momentos, también pueda transformarse en reivindicación.
  • Asesoramiento: aspectos laborales, jurídicos en general, sociales, asistenciales… la necesidad de respuestas a determinados problemas concretos que se generan en cada enfermedad puede ser articulada a través de la experiencia de los distintos miembros que sufren los mismos casos. Quizás esta labor dependa bastante del tamaño y los recursos de la asociación, pero aunque no sea de una manera formal, el mero hecho de ser un grupo propicia esta clase de función.
  • Promoción: una labor que necesita ya cierta infraestructura, tiempo y dinero, es decir, influencia, es aquella del impulso en el estudio de la enfermedad, bien sea ejerciendo como grupo de presión, colaborando con otras instituciones, promoviendo campañas para recaudar fondos…

4. ¿Cómo mejoro mi calidad de vida?

4.1 Cambios en el estilo de vida


La vida de una persona con artritis reumatoide tiene que adaptarse a su enfermedad. Así, hay que evitar una vida agitada, movimientos bruscos, conviene dormir una media de 10 horas y evitar aquellos trabajos que requieran un ejercicio físico intenso. Puede ser de utilidad comenzar el día con un baño de agua caliente, que contribuirá a disminuir la rigidez o el agarrotamiento matutino.

Si hay posibilidad de elegir el trabajo, hay que evitar actividades que precisen esfuerzos físicos, obliguen a estar mucho tiempo de pie, o necesiten de movimientos repetitivos, sobre todo con las manos. Durante la jornada laboral, hay que mantener una posición recta en el asiento y evitar permanecer con el cuello o la espalda doblados durante mucho tiempo. Asimismo, durante el reposo es conveniente mantener una postura adecuada, evitar las doblar las articulaciones y mantener los brazos y las piernas estirados.


En el trabajo doméstico hay que intentar no hacer fuerza con las manos. No es bueno retorcer la ropa, abrir tapaderas de rosca, presionar con fuerza mangos de cubiertos o fregonas etc. En algunas ortopedias hay utensilios que pueden ser de gran ayuda para las tareas domésticas.


El calzado tiene que ser adecuado, es decir elástico, firme y de piel. El talón debe llevarse sujeto, la puntera ancha y el empeine lo suficientemente alto para que no se produzcan rozaduras.

4.2 Dieta

La obesidad puede provocar un sobrepeso sobre las articulaciones, por ello, hay que intentar llevar una dieta sana y equilibrada y evitar aumentar de peso.

En estos momentos no se conoce con exactitud si la alimentación juega un papel en el desarrollo de la artritis reumatoide. Parece, aunque no está del todo claro, que determinados alimentos como el aceite de oliva, aceites de pescado, frutas y vegetales pueden tener un cierto efecto protector. Por otra parte la ingesta de estos alimentos tiene efectos beneficiosos en otros aspectos de la salud por lo que independientemente de su papel en la artritis reumatoide deben incluirse en casi cualquier dieta.

4.3 Embarazo


Si padeces artritis reumatoide no significa que no puedas quedarte embarazada. Dos tercios de las mujeres con esta dolencia experimentan durante el embarazo una mejoría transitoria de la enfermedad, pero conviene recordar que la crianza y el cuidado de un recién nacido exigen un esfuerzo físico considerable que puede aumentar tus molestias en los meses siguientes al parto. La decisión debe ser el resultado de un juicio meditado. En general se recomienda mantener un intervalo de 4 años entre cada hijo, con el fin de hacer más llevadera la crianza. Si finalmente se decide el embarazo, hay que comunicarlo al reumatólogo a fin de que éste ajuste la medicación de forma que sea lo más segura posible para el feto.

Una mujer con artritis reumatoide puede utilizar el método anticonceptivo que considere más oportuno junto con su ginecólogo.


Por lo general, la artritis reumatoide no es una enfermedad hereditaria. Los familiares de primer grado de un paciente tienen un riesgo ligeramente aumentado de desarrollar la enfermedad, pero no lo suficientemente importante como para desaconsejar tener descendencia.

5. Más información

En redpacientes queremos ofrecerte la mejor información sobre tu enfermedad y por eso hemos recopilado varios documentos y enlaces de interés. Además, también nos fijamos en los actos y congresos sobre tu enfermedad que pueden interesarte, y en cómo utilizan Internet otros pacientes.

Webs y documentos de interés:








Última modificación - 2014-04-11 18:21:46