Incontinencia Urinaria Incontinencia Urinaria

La Sociedad Internacional de Continencia (ICS) define la incontinencia urinaria como "la pérdida involuntaria de orina que constituye un problema social e higiénico objetivamente demostrable". Se puede manifestar en diferentes circunstancias, con varios niveles de severidad y en relación con etiologías distintas. Afecta a un gran número de personas, la mayoría de ellas son mujeres.

La micción es un acto fisiológico que tiene como finalidad la evacuación de orina al exterior a un ritmo adecuado. Todos nacemos incontinentes, pero a lo largo de los dos primeros años de nuestra vida, aprendemos a ser continentes.

La continencia es la capacidad del sujeto para retener la micción hasta el momento en que puede vaciar su vejiga en un lugar adecuado.

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1. ¿Qué tengo?

1.1 Definición

La incontinencia urinaria en sí, no es una enfermedad, sino una consecuencia de la alteración de la fase de llenado vesical, en la que refiere el paciente, como síntoma, la pérdida de orina, que a su vez el médico o la enfermera pueden verificar al objetivarle como un signo.


1.1.2 Clasificación de incontinencia urinaria

Se considera que la incontinencia urinaria y las disfunciones miccionales pueden clasificarse de acuerdo con criterios sintomáticos o urodinámicos, según las directrices de la Sociedad Internacional de Continencia (ICS) en un documento de estandarización de la terminología. Según los criterios sintomáticos, los tipos fundamentales de incontinencia urinaria se exponen a continuacción:

- Incontinencia de esfuerzo (IUE): se define como la pérdida involuntaria de orina asociada a un esfuerzo físico que provoca un aumento de la presión abdominal (como por ejemplo toser, reír, correr, andar). Es común en ancianas y supone también la forma más común de incontinencia urinaria en las mujeres menores de 75 años, afectando a casi un 50% de ellas.

En el varón anciano es rara y por lo común está asociada a cirugía prostática previa, tanto transuretral como suprapúbica.

- Incontinencia de urgencia (IUU): se caracteriza por una aparición repentina e inminente del deseo de orinar y pérdida involuntaria de orina durante la sensación de urgencia o inmediatamente después. Suele acompañarse de frecuencia tanto diurna como nocturna. Es una forma de incontinencia que pueden tener mujeres jóvenes, pero afecta en mayor medida a mujeres postmenopáusicas.

Es la forma más común de incontinencia urinaria en mayores de 75 años, sobre todo en los hombres (40-80%).

- Incontinencia mixta (IUM) es una combinación de incontinencia de esfuerzo y de urgencia, existe hiperactividad del detrusor (término genérico que se utiliza para las contracciones involuntarias del detrusor) e incompetencia esfinteriana. Se estiman en 30-40% las mujeres con incontinencia urinaria que tienen síntomas de IUM. Es la más frecuente en mujeres sobre todo mayores de 70 años.

- Incontinencia por rebosamiento se manifiesta como un goteo o pequeñas pérdidas continuas asociadas a un vaciado incompleto de la vejiga (también se le denomina incontinencia por vaciado incompleto con un amplio rango de variabilidad en su sintomatología en relación con la causa que la origina. Se puede presentar de forma aguda o crónica.

Incontinencia urinaria transitoria o reversible, situación en la que existe pérdida de orina y en la que está conservada la funcionalidad del tracto urinario inferior.


1.1.3 ¿Cómo aparece la incontinencia urinaria?

Los riesgos mayores para la incontinencia urinaria son la edad, la paridad y la comorbilidad. La edad avanzada se acompaña de muchos factores que predisponen a la incontinencia urinaria: hiperactividad del detrusor, disminución de la contractibilidad, disminución del flujo, aumento del volumen residual, hipertrofia prostática, obstrucción a la salida de orina y cambios en la excreción diurna de orina. Estos factores no tienen como resultado inevitable la incontinencia urinaria, que no debe ser vista como una consecuencia del envejecimiento normal.


1.1.3.1 Factores de riesgo en la incontinencia urinaria

Los principales factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar incontinencia urinaria son:

  • Género: Varias razones (longitud uretral, diferencias anatómicas en el suelo pelviano, efectos del parto) intentan justificar la diferencia de que las mujeres tengan un mayor riesgo de desarrollar incontinencia urinaria. Sin embargo, esta razón de riesgo varía con la edad: en menores de 60 años las mujeres tienen cuatro veces más probabilidades que los hombres de padecer incontinencia urinaria, pero en mayores de 60 años sólo dos veces más.

  • Edad: Existen indicios para pensar que la edad pudiera jugar un papel en el desarrollo de la incontinencia urinaria de urgencia más que de la incontinencia urinaria de esfuerzo. A partir de los 80 años la prevalencia se iguala en ambos sexos. Los cambios relacionados con la edad que pudieran contribuir al desarrollo de incontinencia urinaria se muestran en el siguiente listado:
  • Edad en incontinencia urinaria. Factores relacionados

    • 1. Disminución del tejido elástico
    • 2. Atrofia celular
    • 3. Degeneración nerviosa
    • 4. Reducción tono músculo liso
    • 5. Hipoestrogenismo
    • 6. Deterioro cognitivo
    • 7. Inmovilidad
    • 8. Pérdida de capacidad concentración renal
    • 9. Comorbilidad: polifarmacia

  • Raza: Estudios multivariados demuestran que las mujeres blancas tienen una prevalencia de incontinencia urinaria de esfuerzo tres veces mayor que las mujeres negras, atribuyéndose a diferencias raciales en el tejido conjuntivo o en los músculos.

  • Menopausia e hipoestrogenismo: La atrofia genital puede contribuir a la relajación del suelo pelviano así como a la deficiencia intrínseca del esfínter uretral. Estudios recientes, no obstante, no han demostrado que la menopausia por sí misma sea un factor de riesgo independiente de la edad.

  • Paridad: El parto es un factor establecido de riesgo de incontinencia urinaria de esfuerzo e incontinencia urinaria mixta entre las mujeres jóvenes y de mediana edad. Se ha sugerido que el parto vaginal es el factor contribuyente más importante, posiblemente por las lesiones neurológicas o musculares asociadas. Sin embargo, el embarazo en sí mismo puede causar cambios mecánicos u hormonales que sean causa de la incontinencia urinaria (31-42% de las embarazadas tienen incontinencia urinaria de esfuerzo y en 51% de ellas persiste algún grado de incontinencia urinaria postparto). Por otro lado, recientemente se ha comprobado que las mujeres con partos por cesárea (prevalencia 15,8%) tienen un riesgo mayor de incontinencia urinaria que las nulíparas (prevalencia 10,1% pero que el parto vaginal se asocia con el riesgo mayor ( prevalencia 24,2%).

  • Parto vaginal.

  • Uso de fórceps.

  • Recién nacido de gran tamaño (4.000g de peso o más) puede contribuir a la aparición de incontinencia urinaria.

  • Obesidad: La obesidad es uno de los factores de riesgo independiente para la incontinencia urinaria en mujeres mayores. Un índice de masa corporal (IMC) alto se correlaciona con una mayor prevalencia de incontinencia urinaria de esfuerzo y de incontinencia urinaria mixta, así como con la severidad de la incontinencia urinaria. Se conoce poco sobre la pérdida de peso como tratamiento de la incontinencia urinaria.

  • Déficit estrogénico.

  • Enfermedad neurológica y daño cerebral como el ictus, la demencia y la enfermedad de Parkinson.

  • Deterioro cognitivo.

  • Obstrucción para el vaciado de la orina por una próstata grande o por tumores pélvicos.

  • Prostactectomia.

  • Alteración de la funcionalidad.

  • Fármacos: Ciertos fármacos pueden provocar incontinencia urinaria:

Aquellos que aumentan la contractibilidad del detrusor

  • Colinergicos
    • Betanecol
    • Carbacol
  • Anticolinesteránicos
  • Prostaglandinas
  • Aquellos que disminuyen la resistencia uretral

  • Antagonistas a-adrenergicos
    • Fenoxibenzamina
    • Fentolamina
    • Prazosin
  • Relajantes musculares
    • Baclofen
    • Dantrolene
    • Diazepan

1.2 Causas

Puede manifestarse a cualquier edad y en ambos sexos. Sin embargo, es más frecuente en las mujeres que en los hombres. La incontinencia se produce cuando la presión dentro de la vejiga es superior a la presión en la uretra. Este trastorno puede deberse a una hiperactividad del detrusor que, en algunos casos, es motivada por un problema neurológico; por una alteración del esfínter externo y de los músculos del suelo pélvico; por el fallo del esfínter interno por relajación inapropiada o lesión orgánica, o por un daño neuronal.

Las causas que provocan la incontinencia urinaria varían en función del subtipo de incontinencia del que estemos hablando.

Incontinencia de esfuerzo (IUE): está ocasionada por insuficiencia en el esfínter uretral, por debilidad de las estructuras que soportan la uretra o por ambos problemas. La pérdida de orina se produce por la apertura del esfínter uretral, en ausencia de contracción del músculo detrusor en relación con un aumento de presión abdominal. Los factores de riesgo que favorecen su presentación son la obesidad, los embarazos, los partos, el tabaquismo y la debilidad congénita del tejido conectivo. La pérdida inmediata de orina tras la tos sugiere un fallo del esfínter, si existe un retraso entre la tos y la pérdida de orina incontenible sugiere que ha habido una contracción no inhibida del detrusor provocada por la tos. Puede presentarse en hombres mayores tras la prostatectomía radical.

Incontinencia de urgencia (IUU): aparece por la contracción inadecuada de la vejiga como consecuencia de una situación de hiperactividad del músculo detrusor. En la mayoría de los casos no se encuentra una causa (80% cuando se identifica la etiología se clasifica entre neurológicas y no neurológicas.

Causas neurológicas

  • Esclerosis múltiple.
  • Demencia.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Diabetes.
  • Enfermedad vascular cerebral.

Causas no neurológicas

  • Problemas de vejiga.
  • Tumores.
  • Alteración de la pared.
  • Cálculos.
  • Infección.
  • Llenado rápido.
  • Déficit estrogénico.
  • Uso de diuréticos.
  • Histerectomía.

La vejiga hiperactiva es un síndrome clínico que se caracteriza por la presencia de urgencia, frecuencia y nicturia que puede estar acompañado de IU o no. Su fisiopatología es la misma que la IUU, lo que sugiere que la hiperactividad del detrusor sola no es causa de IU (Du Beau CE, 2009).

En ocasiones personas mayores, debilitadas, con IU y con la contractibilidad del detrusor afectada, tienen urgencia miccional y aumento del volumen de orina residual, los síntomas se pueden confundir con IUE, el cuadro se denomina hiperactividad del detrusor con afectación de la contractibilidad (Du Beau CE, 2009).

Incontinencia mixta es una combinación de incontinencia de esfuerzo y de urgencia, existe hiperactividad del detrusor e incompetencia esfinteriana. Es la más frecuente en mujeres sobre todo mayores de 70 años.

Incontinencia por rebosamiento: La causa más frecuente de este tipo de incontinencia es la obstrucción mecánica o funcional a la salida de orina, con ello aumenta el volumen postmiccional, lo que da lugar a una vejiga sobredistendida, se puede asociar a una disfunción del detrusor, generalmente hipoactividad. Además de la causa obstructiva, la incontinencia por rebosamiento se puede producir también por la pérdida del reflejo de la micción debida a un problema neurológico, tras la cirugía correctora de la incontinencia o por el uso de fármacos. Es la segunda causa de incontinencia urinaria en el varón de edad avanzada, en general causada por hiperplasia benigna de próstata, cáncer de próstata o cualquier problema que origine un estrechamiento de la uretra.

La hipoactividad del detrusor suficiente como para causar incontinencia urinaria por rebosamiento y retención ocurre en un 5 a 10% de las personas mayores. Puede estar causado por lesión del músculo liso, fibrosis, déficit estrogénico, edad avanzada, neuropatía periférica (debido a diabetes, deficiencia de B12, Parkinson, alcoholismo y tabes dorsal) y por lesión de las vía nerviosa eferente por hernia de disco, estenosis del canal espinal, tumor o anomalías congénitas.

Incontinencia urinaria transitoria: Puede producirse por infecciones del tracto urinario inferior, sobre todo en mujeres postmenopáusicas, por trastornos delirantes, enfermedades psiquiátricas, el uso de determinados fármacos, impactación fecal y por problemas que afectan a la movilidad y dificultan el acceso al baño.

Fármacos y sustancias que pueden causar incontinencia urinaria.

  • Alcohol.
  • Agonistas α adrenérgicos (en varones).
  • Bloqueantes α adrenérgicos (en mujeres).
  • Diuréticos de asa 
  • Antipsicóticos.
  • Inductores del sueño.
  • Anticolinérgicos.
  • Calcioantagonistas.

1.3 Síntomas

Los síntomas más comunes que aparecen en personas afectadas con algún tipo de incontinencia urinaria son los siguientes:

  • Incapacidad para orinar.
  • Dolor relacionado con el llenado de la vejiga o dolor relacionado con la micción sin comprobarse infección de la vejiga.
  • Debilidad progresiva del chorro urinario con o sin sensación de completo vaciado de la vejiga.
  • Aumento de la frecuencia al orinar sin que haya infección de la vejiga.
  • Necesidad de alcanzar el baño rápidamente o derrame de orina si no alcanza el baño a tiempo.
  • Cambio o anormalidad al orinar relacionados con el sistema nervioso.
  • Anormalidades tales como derrame cerebral, lesión de la médula espinal, esclerosis múltiple.
  • Derrame involuntario de orina relacionada con la tos, pujo, ejercicios físicos o cambios súbitos de posición.
  • Derrame de orina que comenzó o continuó después de la cirugía.
  • Derrame de orina que ocasiona incomodidad social.
  • Infecciones frecuentes de la vejiga.


1.4 Diagnóstico

En primer lugar debe confirmarse que se trata de una pérdida de orina totalmente involuntaria y objetivamente demostrable. Para establecer un diagnóstico correcto hay que establecer los factores externos y los trastornos de las vías urinarias que originan la incontinencia.

Los métodos básicos para el correcto diagnóstico de la incontinencia urinaria son la anamnesis, el diario miccional y la exploración física.

1.4.1 Anamnesis

La anamnesis, es el primer paso en el diagnóstico de la incontinencia urinaria. Consiste en hacer un historial detallado del paciente, donde deben tenerse en cuenta los antecedentes personales y las enfermedades concomitantes, como las patologías neurológicas, enfermedades sistémicas con repercusión sobre el sistema nervioso central, y las intervenciones previas que hayan afectado al tracto urinario (uretrotomías, resección transuretral de próstata, etc. al abdomen y pelvis (resección abdominoperineal de colon o histerectomías y a la columna vertebral (descompresiones o laminectomías). Asimismo, hay que controlar la medicación que toma el enfermo, ya que algunas sustancias pueden desencadenar o agravar la incontinencia. También se deben incluir datos sobre la forma de presentación, la evolución de los síntomas, los factores que precipitan su aparición, el tiempo de evolución (una incontinencia urinaria de urgencia severa de aparición reciente orientaría a causa orgánica el ritmo intestinal, la sexualidad, la historia ginecológica, los antecedentes de prostatismo, la necesidad de usar protectores y los fármacos utilizados.

Es importante recoger también información acerca de la paridad, utilización de fórceps, episiotomías y duración del trabajo de parto, así como intervenciones previas para la corrección de la incontinencia urinaria, intervenciones abdominales y pélvicas. Deben reflejarse así mismo otros factores de riesgo (sobrepeso, estreñimiento crónico, etc.) y fármacos y otras sustancias que pueden contribuir a la incontinencia urinaria.

Una detallada anamnesis, correctamente enfocada no sólo hacia el tipo de síntomas sino también hacia posibles factores de riesgo, permitirá intuir el tipo de incontinencia y, a partir de ahí, dirigir las pruebas diagnósticas complementarias en ese sentido.


1.4.2 Diario miccional

Con el fin de proveer esta información al médico, es posible que al paciente le resulte fácil escribir un diario miccional durante los tres o siete días previos a la visita médica. Este diario tiene que ser un registro detallado de los hábitos alimentarios, los hábitos de consumo de líquidos, la hora y la cantidad de la micción normal diaria. También se debería incluir cada una de las incidencias de incontinencia, la cantidad de la pérdida de orina, si se sintió deseo de orina y si el paciente estaba realizando alguna actividad física en ese momento.

El diario de micción es una herramienta útil para la evaluación y para cuantificar la respuesta al tratamiento.


1.4.3 Examen físico

Es necesario realizar un examen físico minucioso que incluya un examen de la sensibilidad perianal, y estudios analíticos, radiológicos y urodinámicos. La exploración física debe hacerse con la vejiga llena, con el paciente en posición de litotomía dorsal. Es recomendable realizar una exploración general, examinar la movilidad, explorar los genitales para evaluar: atrofia vaginal, capacidad de contracción de los músculos del suelo pélvico, prolapsos y tumores. En los varones se realizará tacto rectal para valorar la próstata, descartar problemas rectales y evaluar la fortaleza del suelo pélvico. No es necesario realizar una exploración neurológica en la visita inicial pero se considerará en pacientes que tienen una incontinencia urinaria de presentación aguda y en ella se incluirá una exploración de la raíz sacra. La incontinencia urinaria puede ser el único síntoma de una enfermedad amenazante para la vida que se puede presentar a cualquier edad como la esclerosis múltiple o las lesiones medulares; o de enfermedades malignas de vejiga y de próstata.

Existen una serie de preguntas sobre la incontinencia urinaria que ayudan a su clasificación:

  1. ¿Se le escapa la orina al toser, reír, estornudar o levantar pesos?
  2. ¿Alguna vez se le escapa la orina cuando nota una sensación repentina de ganas de orinar?
  3. ¿Alguna vez siente un deseo repentino e incontrolable de ganas de orinar?
  4. ¿Cuántas veces orina durante el día?
  5. ¿Cuál es el máximo tiempo que aguanta sin orinar?
  6. ¿Cuántas veces le despiertan las ganas de orinar durante el sueño?
  7. ¿Tiene la sensación de que no vacía la vejiga completamente?
  8. ¿Se moja mucho o se le escapan sólo unas gotas?
  9. ¿Tiene que usar compresas o algún otro protector?
  10. ¿Tiene que cambiarse el protector a lo largo del día?

La respuesta positiva a la pregunta 1 orienta a incontinencia urinaria de esfuerzo, la 2 y 3 a incontinencia urinaria de urgencia. La presencia de nicturia y deseo frecuente de orinar a incontinencia urinaria de urgencia. El resto ayuda a cuantificar el volumen de pérdidas.


1.4.4 Pruebas complementarias:

En relación con las pruebas de laboratorio conviene conocer la función renal, según el contexto se valorará el interés de solicitar los niveles en sangre de calcio, glucosa y vitamina B12. En los casos de incontinencia de urgencia o mixta se debe hacer estudio de orina y se considerará la necesidad de realizar sedimento y cultivo.

  • Radiografía simple de abdomen: permite diagnosticar la litiasis vesicular que causa la incontinencia urinaria de urgencia, sobre todo en pacientes con hipertrofia benigna de próstata.
  • Videocistouretrografía: puede ser de utilidad en algunos pacientes, y combina medidas de la presión con imágenes radiológicas. Permite la evaluación de pacientes con disfunciones del tracto urinario inferior complicadas, generalmente debidas a alteraciones neurológicas
  • Urografía intravenosa: sirve para valorar la morfología y el correcto funcionamiento de las vías urinarias altas.
  • Estudios urodinámicos: evalúan la actividad funcional del tracto urinario inferior en la fase de llenado y vaciado vesical.
  • Resonancia magnética: que en los últimos años ha ido adquiriendo gran importancia en el estudio anatómico y funcional del suelo pelviano. No obstante, su indicación queda probablemente reducida a pacientes con incontinencia urinaria y prolapso genital grande o complejo, en pacientes jóvenes y en aquellos con discrepancias entre los hallazgos clínicos y los métodos diagnósticos habituales
  • Ecografía vesicoprostática: diagnostica la litiasis y los tumores vesicales, medir la próstata y determina su obstrucción. La ecografía permite estudiar problemas vesicales y la presencia de volumen residual tras la micción. Las situaciones en las que se debe estudiar la orina residual son las siguientes:
    • Antes de iniciar tratamiento con anticolinérgicos o si no hay respuesta a ellos.
    • Síntomas urinarios severos o con síntomas de vejiga hiperactiva en varones.
    • Cirugía previa.
    • Prolapso significativo en mujeres.
    • Enfermedades neurológicas (lesiones en la médula espinal, enfermedad de Parkinson, neuropatía diabética).
    • Obstrucción a la salida de la orina.
    • Episodios de retención urinaria o estreñimiento severo.

En general 50 ml se considera un vaciado adecuado, si es mayor de 200 o supera en 10% la capacidad de la vejiga y se acompaña de sintomatología se descartará obstrucción o debilidad del detrusor. Sin embargo un volumen residual mayor de 200 en mujeres en ausencia de síntomas o de infección recurrente no requiere tratamiento.

Para completar el estudio de la incontinencia urinaria, sobre todo si se plantea tratamiento quirúrgico, puede ser necesario recurrir a flujometría, cistoscopia, evaluación de la hipermovilidad del cuello vesical mediante el Q-tip test o estudio urodinámico, este último proporciona el patrón oro sobre el tipo de incontinencia.

1.5 Enfermedades asociadas

Existe una serie de enfermedades neurológicas que llevan asociadas incontinencia urinaria de urgencia. Estas enfermedades son las siguientes:

  • Esclerosis múltiple.
  • Demencia.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Diabetes.
  • Enfermedad vascular cerebral.

2. ¿Qué hago ahora?

2.1 Tratamiento

En el tratamiento de la incontinencia urinaria se incluyen diversas alternativas, no excluyentes y a menudo complementarias. Para decidir el tratamiento más adecuado en cada paciente no sólo se deberá valorar el tipo de incontinencia sino también de las condiciones médicas asociadas, la repercusión de la incontinencia urinaria, las preferencias de las pacientes y su tipo de vida, la aplicabilidad del tratamiento y el balance riesgo/beneficio de cada tratamiento.

Se debe comentar con el paciente las estrategias del tratamiento, en general se comienza por los métodos menos invasivos como son los cambios en el estilo de vida y la realización de ejercicios, si no se logran los resultados deseados se propondrán otros métodos. Las recomendaciones sobre estilos de vida se basan en pérdida de peso, limitar la ingesta de líquidos a dos litros por día, evitar cafeína, alcohol y tabaco, sólo la primera de estas recomendaciones está basada en estudios.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico más empleado está constituido por antimuscarínicos.

Fármacos usados en el tratamiento de la incontinencia urinaria

Anticolinérgicos

  • Oxibutinina
  • Propiverina
  • Tolterodina
  • Trospio

Antoagnositas a-adrenérgicos

  • Alfuzosina
  • Doxazosina
  • Prazosin
  • Tamsulosina
  • Terazosina

Estrógenos

  • Cremas vaginales

Otras

  • Imipramina
  • Desmopresina

De estos fármacos se puede esperar que eliminen la incontinencia en el 20-30% de los casos y produzcan una mejora significativa de los síntomas en el 50% de los pacientes. Los utilizados actualmente no muestran selectividad por los receptores muscarínicos vesicales, aunque su efecto parece más pronunciado en la vejiga que en otros órganos. Son estas reacciones las que limitan su utilización por los efectos secundarios, fundamentalmente sequedad de boca, ojos secos, estreñimiento, reflujo esofágico, visión borrosa, mareo y palpitaciones. Por ello, se están desarrollando nuevos agentes más selectivos para la vejiga, los últimos de los cuales son la darifenacina y la solifenacina. Ambas han demostrado ser eficaces y bien toleradas, reduciendo significativamente la urgencia y los episodios de escape, con una baja incidencia de efectos secundarios, acompañándose de una baja tasa de abandonos de tratamiento, mejorando el cociente eficacia/tolerancia.

Por otro lado, las monoaminas serotonina y noradrenalina están claramente implicadas en el mantenimiento del tono muscular y en los mecanismos de la continencia uretral. Los agonistas serotoninérgicos suprimen la actividad parasimpática y aumentan la actividad simpática y somática en el tracto urinario inferior, facilitando el llenado vesical. Basados en estas potenciales propiedades como promotoras de la continencia tanto de la serotonina como de la noradrenalina se han desarrollado varios estudios experimentales con inhibidores selectivos de la recaptación de ambos, a la cabeza de los cuales se sitúa la duloxetina. Este fármaco es el primero de los aprobados para el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo en la mujer, y de los datos actuales se deduce que ocasiona un descenso en los episodios de incontinencia de 50-60%, con un 56-74% de las mujeres tratadas que se sienten mejor tras el tratamiento. El efecto adverso más significativo son las náuseas, aunque de intensidad leve a moderada, transitorias y no progresivas, que suelen desaparecer en un corto periodo de tiempo. De momento está pendiente su aprobación en España con esta indicación.


Tratamiento conservador de la incontinencia urinaria

Agrupa diversos procedimientos y es considerado en la actualidad como un elemento esencial en el abordaje terapéutico. En no pocas ocasiones su aplicación es previa y/o simultánea a otras medidas de farmacológicas o quirúrgicas.

a) Modificación del entorno

Tratando de facilitar el acceso al cuarto de baño evitando las barreras físicas domésticas y disponer de sustitutivos (orinales, cuñas sanitarias, etc) o de algún tipo de adaptación. Esto es especialmente importante en pacientes con incontinencia urinaria de urgencia o mixta, fundamentalmente si tienen limitada su movilidad (ancianos).


b) Medidas higiénico-dietéticas

Un tratamiento aceptable en las mujeres con sobrepeso es la disminución del peso. En la actualidad se considera como una medida preventiva eficaz evitar la sobrecarga del suelo pelviano manteniendo un peso adecuado.

Parece existir alguna evidencia que sugiere que las mujeres que realizan esfuerzos intensos con aumento de la presión presentan mayor riesgo de desarrollar incontinencia urinaria de esfuerzo y prolapso genital, por lo que en la actualidad se recomienda evitar este tipo de ejercicios.

Existe una asociación demostrada entre el hábito tabáquico y la incontinencia urinaria, quizá debido al aumento de presión abdominal en la fumadora crónica.

Una ingesta hídrica abundante, sobre todo en las horas previas al descanso nocturno, se relaciona con un mayor número de episodios de incontinencia urinaria. Limitar esta ingesta a partir de la merienda y reducir el consumo de sustancias excitantes (alcohol, café, té) puede tener efectos beneficiosos sobre el número de escapes, aunque no hay datos concluyentes. Los afectados deben controlar los líquidos que toman para evitar la formación excesiva de orina. Existen alimentos que son diuréticos, como algunas frutas y verduras. También es importante la forma en la que se toman: las sopas, los guisos y los alimentos hervidos aportan más líquidos que los asados y fritos. En el caso de los niños con enuresis, es aconsejable adelantar la hora de la cena.

Las medidas destinadas a disminuir el estreñimiento, el cambio en el tipo de prendas de ropa a utilizar (cómodo y con aperturas fáciles) o la modificación de aquellos fármacos que alteran la continencia pueden ser también medidas beneficiosas.


c) Medidas paliativas

En algunos pacientes se pueden utilizar los absorbentes como un elemento eficaz en el control de las consecuencias de la IU. Estos absorbentes permiten minimizar las repercusiones de la incontinencia urinaria pero también pueden condicionar una falta de adecuado diagnóstico y tratamiento.


d) Técnicas de modificación conductual

Se agrupan bajo este nombre todas aquellas acciones destinadas a restablecer un patrón normal de vaciamiento vesical. Fundamentalmente, se basan en la realización de una micción programada, aumentando paulatinamente el intervalo entre micciones al instruir al paciente en disociar el deseo miccional de la acción de vaciado voluntario. En este entrenamiento del vaciado vesical el diario miccional tiene un papel importante al permitir objetivar los progresos conseguidos.

Esta terapia conductual permite una disminución en la frecuencia de los escapes y en la severidad de la incontinencia urinaria en alrededor de la mitad de los pacientes y en menor medida puede incluso recuperarse la continencia.


e) Rehabilitación muscular del suelo pelviano

Se trata de un conjunto de técnicas dirigidas a mejorar el tono de la musculatura del suelo de la pelvis, favoreciendo un mejor soporte de las estructuras pélvicas y una adecuada movilidad uretral, favoreciendo asimismo la respuesta contráctil rápida y coordinada frente a los esfuerzos, que aumenta la presión de cierre uretral. Estos ejercicios musculares han revelado su eficacia en la incontinencia urinaria de esfuerzo de la mujer tanto en la edad avanzada como en la mujer joven y puérpera, así como en la incontinencia urinaria mixta.

Este tipo de tratamiento conservador se considera indicado en mujeres con grados leve o moderado de incontinencia urinaria de esfuerzo, sin antecedentes de cirugía por incontinencia urinaria, ni otro proceso concomitante ginecológico, neurológico o urológico.

Existe una gran variedad de métodos para conseguir la mejoría y coordinación en la contracción de los músculos del suelo pelviano, incluyendo técnicas de biorretroalimentación (“bio-feedback”) y electroestimulación.

Los datos disponibles más recientes indican que la rehabilitación muscular del suelo pelviano reduce los episodios de incontinencia urinaria en 54-72% y las tasas de curación/mejoría en ensayos aleatorizados varían entre 61 y 91%. Con estos datos, es éste el tratamiento de primera opción en mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo leve y moderada adecuadamente motivadas.


Cada subtipo de incontinencia urinaria se trata de una manera que iremos desglosando a continuación.


2.1.1 Incontinencia de esfuerzo

2.1.1.1 Tratamiento con ejercicios

La realización supervisada de ejercicios de suelo pélvico o ejercicios de Kegel (enlazar con la página Ejercicios de Kegel) de manera regular, ha demostrado ser eficaz para todo tipo de incontinencia tanto en mujeres como en varones tras la prostatectomía. Se recomienda realizar tres series de 15 contracciones de manera continua tres o cuatro veces al día durante 15-20 semanas. Si no hay resultados a los dos meses se revisará la información de la que dispone la /el paciente, su grado de cumplimiento y se valorará la derivación a un fisioterapeuta entrenado. 

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Los ejercicios se pueden realizar con la ayuda de conos, dispositivos de forma cónica con distintos, pesos diseñados para ser introducidos en la vagina por la propia mujer que para evitar que se caigan ha de realizar contracciones de la musculatura pélvica, no se ha demostrado que sea mejor que la realización de ejercicios, pero es una opción para las mujeres que lo consideren adecuado.

Un complemento a la fisioterapia es la estimulación eléctrica sobre músculos seleccionados con la finalidad de producir contracción, no se ha demostrado que sea más efectivo que los ejercicios en la práctica se reservan para los casos con dificultades para aprender su realización.


2.1.1.2 Tratamiento farmacológico

El objetivo del tratamiento farmacológico es conseguir que la vejiga sea capaz de distenderse sin contraerse durante el llenado y que la uretra se mantenga cerrada durante el llenado. Los fármacos más utilizados son los anticolinérgicos, sustancias que, al disminuir la capacidad contráctil del detrusor, aumentan la tolerancia del llenado vesical y la continencia. Su eficacia está demostrada en cuanto al alivio de los síntomas, pero sus efectos secundarios, fundamentalmente la sequedad de boca, la taquicardia y la excitación, son muy severos en algunos pacientes, que en ocasiones deben abandonar el tratamiento. Están contraindicados en los enfermos con glaucoma y arritmias cardiacas. Entre los anticolinérgicos más comunes se encuentran la oxibutinina, el flavoxato, la propantelina, la metantelina y el cloruro de trospio.

Se han ensayado diversos fármacos para el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo entre ellos los alfa adrenérgicos con buenos resultados y la imipramina con resultados no contrastados, ambos desechados por sus efectos secundarios.

La duloxetina, inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina, ha sido aprobado por la Agencia Europea de Medicina (EMEA) en sus distintas presentaciones para el tratamiento de la depresión mayor, dolor neuropático periférico, ansiedad generalizada y para la incontinencia urinaria de esfuerzo en la mujer de grado moderado severo (EMEA, 2008) Los ensayos clínicos revelan una mejoría de los resultados de las medidas de calidad de vida, pero cuestionan los beneficios sustanciales sobre la propia incontinencia urinaria de esfuerzo. Las presentaciones farmacológicas de la duloxetina disponibles actualmente en España no recogen la indicación de la incontinencia urinaria de esfuerzo.

El tratamiento con terapia hormonal sustitutiva se ha visto que agrava los síntomas de incontinencia urinaria de esfuerzo.

En la actualidad los fármacos tienen un escaso papel en el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo.


2.1.1.3 Tratamiento quirúrgico

Se recurre al tratamiento quirúrgico cuando ha fracasado la fisioterapia en el caso de la incontinencia urinaria de esfuerzo. La cirugía persigue mantener una estructura de apoyo estable para el cuello de la vejiga con el fin de evitar el descenso cuando aumenta la presión abdominal.

La cirugía obtiene buenos resultados en la incontinencia urinaria de esfuerzo, las técnicas más usadas consisten en la implantación de una banda de material sintético, denominada cabestrillo o sling sobre la que se apoya la uretra, tienen menos complicaciones y mejores tasas de continencia en mujeres de cualquier edad que las técnicas clásicas. Se trata de una cirugía mínimamente invasiva para la que se utilizan diferentes métodos:

  • Implantación de una cinta en la vagina libre de tensión, también denominada TVT (Tension free vaginal tape).
  • El mismo cabestrillo se hace pasar por los orificios obturadores, se sigue la técnica de tunelizar la vagina. TVT-O (Tensión free vaginal tape-obturador).

Las complicaciones posquirúrgicas más frecuentes son la incontinencia de novo, tipo de incontinencia que aparece tras la cirugía y con características diferentes de la incontinencia urinaria previa y la hiperactividad del músculo detrusor. Tras la cirugía se debe revisar si hay hematoma, si existe retención de orina y la cicatrización adecuada.

En el varón la efectividad del tratamiento tras una prostatectomía es difícil, los ejercicios de suelo pélvico son útiles en los casos de incontinencia urinaria moderada. Están surgiendo nuevos estudios en los que se usan procedimientos con cabestrillo y balones periuretrales.


2.1.2 Incontinencia de urgencia

2.1.1.1 Tratamiento con ejercicios

El tratamiento de la incontinencia urinaria de urgencia se debe iniciar con ejercicios destinados a modificar los hábitos de la micción que se basa en dos principios generales: Realizar micciones voluntarias frecuentes para mantener un volumen bajo de orina y en el entrenamiento para inhibir las contracciones del músculo detrusor cuando se presenta la urgencia. La realización del tratamiento durante 3 meses es seguro y efectivo. En este tipo de incontinencia también se ha demostrado la efectividad de la realización de los ejercicios de suelo pélvico.


2.1.1.1 Tratamiento con ejercicios

Hay varios grupos de fármacos que se utilizan si no se obtienen buenos resultados con el tratamiento con ejercicios.

  • Estrógenos: utilizados por vía tópica mejoran los síntomas en mujeres con incontinencia urinaria tras la menopausia, la eliminación de la atrofia vaginal puede contribuir a disminuir la hiperactividad de la vejiga.
  • Anticolinérgicos: los fármacos anticolinérgicos con efectos antimuscarínicos son los fármacos más utilizados para el tratamiento de la incontinencia urinaria de urgencia. Constituyen la primera línea de tratamiento para la
  • vejiga hiperactiva. Actúan aumentando la capacidad de la vejiga, disminuyendo la sensación de urgencia sin eliminar las contracciones involuntarias del detrusor y disminuyendo los síntomas de incontinencia. La elección del fármaco depende de la eficacia, de los efectos secundarios, de la presencia de otras enfermedades y del coste. La falta de respuesta con un fármaco no excluye respuesta con otro.


Los anticolinérgicos utilizados con este fin son: oxibutinina, tolterodina, cloruro de trospio, aolifenazina y fesoterodina. Una vez administrado un fármaco se debe reevaluar su eficacia a intervalos regulares, sus efectos pueden manifestarse durante las cuatro primeras semanas motivo por el que no debe incrementarse la dosis ni abandonar el tratamiento durante este periodo, si no hay respuesta pasado este tiempo y los efectos secundarios son poco importantes se puede intentar un incremento de la dosis, o utilizar otro preparado. Si bien no hay diferencias entre los diferentes fármacos, el perfil de efectos secundarios es individual. Hay que tener en cuenta que no son útiles para todos los pacientes con incontinencia urinaria de urgencia.

Su uso está contraindicado en: retención urinaria, glaucoma no controlado, miastenia gravis, retención gástrica y diarrea severa. Los efectos secundarios más frecuentes son sequedad de boca, retención de orina, visión borrosa, estreñimiento, hipotensión postural y confusión. Interacciona con los fármacos que son inhibidores potentes del CYP 3A4 (antifúngicos, macrólidos, ciclosporina, vinblastina). Es recomendable revisar el volumen de orina residual de los pacientes que empeoran su grado de incontinencia urinaria tras el uso de anticolinérgicos o que están en riesgo de obstrucción.

  • Toxina botulínica. Se está investigando el uso de toxina botulínica A inyectada en el músculo detrusor mediante cistoscopia, para el tratamiento de la incontinencia urinaria de urgencia refractaria al tratamiento conductual y farmacológico. Los resultados de los estudios son favorables para los casos de incontinencia urinaria de urgencia de causa neurológica no para la incontinencia urinaria de urgencia idiopática. La Administración Americana de Alimentos y Fármacos (FDA) (www.fda.gov/) no ha aprobado esta indicación para la toxina botulínica.
  • Otros fármacos que han sido estudiados para la incontinencia urinaria de urgencia pero que no se ha podido demostrar su utilidad con este fin son la imipramina, sildenafilo, vardenafilo y tadalafilo.

2.1.2.3 Tratamiento con terapia de estimulación

Los dispositivos de estimulación eléctrica intentan modular las contracciones del músculo detrusor. Incluyen la estimulación no invasiva, la estimulación nerviosa sacra, la estimulación intravesical y la estimulación percutánea del nervio tibial periférico.

  • Estimulación no invasiva mediante un dispositivo aplicado en la vagina o en el ano, con el objetivo de inhibir el músculo detrusor tras la estimulación aferente del nervio pudendo.
  • La estimulación de la vía sacra es otra buena opción para las pacientes que no responden al tratamiento conservador, se ha demostrado que dos tercios de las pacientes tratadas consiguen o una mejoría significativa de los síntomas o la continencia, mediante la aplicación percutánea de un dispositivo en la raíz S3 a través de un mecanismo de acción no bien conocido (NICE, 2006).
  • La estimulación intravesical es un tratamiento controvertido, de último recurso, para pacientes con detrusor hipocontráctil y afectación sensitiva de la vejiga, la mejoría en la micción de urgencia ha sido posible en pacientes muy seleccionados.
  • La estimulación nerviosa del nervio tibial ha proporcionado algún beneficio en pacientes con incontinencia de urgencia refractaria. El método consiste en la implantación de una aguja con un electrodo en el tobillo.

2.1.2.4 Tratamiento quirúrgico

No hay muchas opciones para solucionar la incontinencia urinaria de urgencia de manera quirúrgica. En casos muy exagerados de la incontinencia urinaria de urgencia se puede llegar a aplicar técnicas como son la neuromodulación de la vía nerviosa sacra y la cistoplastia de aumento.


2.1.3 Otros tipos de incontinencia

En los casos de incontinencia urinaria mixta se optará por tratar la forma dominante de incontinencia.

En los casos de incontinencia por rebosamiento se abordará la causa desencadenante.

3. ¿Hay otros como yo?

3.1 Prevalencia

La incontinencia urinaria es más frecuente a medida que se avanza en edad
Puede manifestarse a cualquier edad y en ambos sexos. Es altamente prevalente en la población adulta y de dos a cuatro veces más común en mujeres que en hombres. La incidencia de incontinencia urinaria aumenta casi linealmente con la edad hasta ser considerada como uno de los síndromes geriátricos tanto por su elevada prevalencia en mayores de 65 años como por el impacto negativo que ocasiona en el anciano que la sufre.

La prevalencia de la incontinencia urinaria se sitúa en un amplio rango que para la mujer está entre 5% y 45% y en el varón entre 1% y 39%. El 6% del total de personas afectadas tiene un grado de incontinencia urinaria que altera su calidad de vida.

La mitad ocultan su problema. La incontinencia urinaria es más frecuente a medida que se avanza en edad, entre los 60 y 79 años afecta al 23 % de las mujeres y al 19% de los varones. A los 80 años el 46% de las mujeres y el 34% de los hombres sufren incontinencia.

Una noticia interesante para leer: La incontinencia urinaria un problema que afecta al 40% de mujeres de más de 65 años 


3.2 Casos como el tuyo

Compartir las experiencias, vivencias, miedos e inquietudes que despierta la incontinencia urinaria en los pacientes y familiares, es un aspecto que consideramos importante en redpacientes, porque ayuda a otros miembros a sentirse identificados y a conocer mejor aspectos de esta dolencia. Por eso, hemos creado la sección "Casos como el tuyodonde nuestros miembros pueden explicar su historia, su evolución, etc. en definitiva, su convivencia con la incontinencia urinaria.

¿Quieres aportar tu historia? Adelante, este es el lugar apropiado para ello, sólo debes formar parte del grupo de incontinencia urinaria.

3.3 Asociaciones de pacientes

¿Quieres conocer nuestro apartado de asociaciones? ¿Formas parte de alguna asociación o te gustaría formar parte de una? Entra y ponte al día en nuestra sección Asociaciones. En ella encontrarás la más cercana a tu lugar de residencia y estarás al tanto de las actividades que desarrollan.

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En redpacientes dedicamos una atención especial a conocer más estas organizaciones. Según el último estudio realizado en 2009 existían unas 700 asociaciones de pacientes en España. La mayoría de tamaño pequeño, menos de 200 personas.

Además, la mayor parte de quienes trabajan en ellas son voluntarios; y la fuente de financiación proviene de las cuotas, de las subvenciones y, en menor medida, de las donaciones privadas.

Sus labores abarcan cuatro grandes campos:

  • Apoyo: sin duda, la más primaria de las funciones. Sentirse escuchado, comprendido, encontrarse entre iguales, desahogarse, respaldarse, verse útil… son aspectos que, por muy básica que sea la asociación, siempre aportará.
  • Información: tanto de manera personalizada, o a través de la organización de cursos, jornadas, eventos, conferencias; o bien con la publicación de guías, páginas web… la tarea de informar es una de las razones de ser de cualquier asociación. Una tarea dirigida tanto a los propios miembros (sean pacientes, familiares, allegados) como a la sociedad en general, aunque en este caso la información se convierte en divulgación (en solitario o en conjunto con otra institución) y, en determinados momentos, también pueda transformarse en reivindicación.
  • Asesoramiento: aspectos laborales, jurídicos en general, sociales, asistenciales… la necesidad de respuestas a determinados problemas concretos que se generan en cada enfermedad puede ser articulada a través de la experiencia de los distintos miembros que sufren los mismos casos. Quizás esta labor dependa bastante del tamaño y los recursos de la asociación, pero aunque no sea de una manera formal, el mero hecho de ser un grupo propicia esta clase de función.
  • Promoción: una labor que necesita ya cierta infraestructura, tiempo y dinero, es decir, influencia, es aquella del impulso en el estudio de la enfermedad, bien sea ejerciendo como grupo de presión, colaborando con otras instituciones, promoviendo campañas para recaudar fondos…

4. ¿Cómo mejoro mi calidad de vida?

4.1 Consideraciones generales

Si bien la incontinencia urinaria es un problema que no altera el pronóstico vital, tiene una morbilidad psicológica asociada, puede producir trastornos del sueño por la nicturia o por las pérdidas nocturnas, tiene un efecto negativo en la autoestima y en la autonomía; puede aumentar el riesgo de aislamiento social, de depresión y de disfunción sexual. Todo ello afecta de manera importante a la autopercepción de salud y a la calidad de vida.

Entre los problemas psicosociales más frecuentes se encuentran los siguientes:

  • Sentimientos de humillación personal.
  • Vergüenza ante sí mismo y ante los demás.
  • Reacciones emocionales de inseguridad.
  • Inhibición afectiva.
  • Ansiedad.
  • Depresión y tristeza.
  • Inhibición de la sexualidad.
  • Incapacidad para enfrentar los problemas.
  • Aislamiento social.

En el grupo de incontinencia urinaria, a parte de poder conocer a otras personas con este problema con las que intercambiar dudas y experiencias, podrás estar al día de las últimas noticias publicadas. Algunas de ellas:




Si quieres formar parte del grupo, ¡únete, es gratuito y anónimo!

4.2 Dieta

No existe una dieta específica para las personas que padecen incontinencia urinaria. Sin embargo si existe una serie de recomendaciones que ayudan a controlar el volumen de orina que se genera.

Es importante controlar los líquidos que se toman para evitar la formación excesiva de orina.

Existen alimentos que son diuréticos, es decir, que una vez ingeridos provocan una eliminación de agua y sodio en el organismo, a través de la orina, como algunas frutas y verduras (la piña, el esparrago, la borraja, etc.) por tanto es recomendable no abusar de ellos. También es importante la forma en la que se toman los alimentos: las sopas, los guisos y los alimentos hervidos aportan más líquidos que los asados y fritos.

Entre los líquidos que favorecen la formación de orina se encuentran el agua, la leche, el alcohol y las infusiones. Se debe distribuir mejor el horario de la toma de bebidas, bebiendo más durante la mañana y disminuyendo paulatinamente las bebidas conforme avanza el día. En el caso de los niños con enuresis, es aconsejable adelantar la hora de la cena.


4.3 Ejercicios

Ciertos acontecimientos de la vida, como el embarazo, el parto y el tener sobrepeso, pueden debilitar los músculos de la pelvis. Por suerte, cuando esos músculos se debilitan, puedes fortalecerlos otra vez.

Muchas mujeres tienen pérdidas de orina y no consultan por este motivo. Perder orina de manera involuntaria es un problema médico y se puede hacer algo para mejorarlo.

El suelo pélvico está formado por músculos que forman como una hamaca que va desde el pubis, por delante, hasta el sacro por detrás, hacen de soporte a los órganos genitales, la vejiga de la orina y el recto, estos órganos funcionan mejor en la medida en la que los músculos sobre los que se apoyan se mantienen sanos y fuertes. Los músculos se relajan cuando se orina o cuando se realiza una evacuación intestinal; se vuelven firmes cuando se restablece el control del intestino y la vejiga, cuando estos músculos se debilitan se pueden escapar la orina o las heces.

Hay ejercicios que realizados de manera regular y apropiada hacen que se fortalezcan los músculos del suelo pélvico. Los ejercicios son muy fáciles de aprender, una vez aprendidos merece la pena ejercitarlos diariamente, está demostrado que si se hace bien mejoran los síntomas y disminuyen los escapes de orina.


Post relacionado: Los ejercicios de Kegel son efectivos para disminuir la incontinencia urinaria en el embarazo 


4.3.1 ¿Cómo realizar los ejercicios?

El médico, la enfermera o el fisioterapeuta te ayudarán a asegurarse de que estás haciendo los ejercicios correctamente.

Debes apretar los dos músculos principales que se extienden a lo largo del suelo de la pelvis. Estos son los músculos en forma de "hamaca" y de "triángulo". Hay tres métodos para comprobar que estás ejercitando los músculos adecuados.

  1. Cuando estés orinando, trata de detener la salida de la orina. Si lo puedes hacer, eso quiere decir que estás usando los músculos adecuados. Una vez que hayas identificado estos músculos, IMPORTANTE: no lo hagas mientras orinas pues puede interferir con el normal vaciamiento de la vejiga. Sólo debe servir para identificarlos, nunca para realizarlos durante la micción.
  2. Imagina que estás tratando de evitar la expulsión de aire o heces blandas, para hacer esto es necesario contraer los músculos alrededor del ano. Contrae los músculos que usarías para hacerlo. Si tienes la sensación de contracción y notas que los músculos en tensión van hacia dentro, quiere decir que esos son los músculos que debes ejercitar. No muevas las nalgas y respira. Intenta que los músculos del abdomen o vientre­ no se pongan en tensión.
  3. Acuéstate e introduce un dedo en la vagina. Aprieta como si estuvieras tratando de detener la salida de la orina. Si sientes que aprietas el dedo, estás apretando los músculos correctos.

No aprietes otros músculos al mismo tiempo. Cuando realices estos ejercicios intenta contraer solamente los músculos de la zona que se te indica, intentando no contraer ningún otro músculo (como los glúteos de las nalgas, o los abdominales del vientre) ya que contraer los músculos equivocados puede ejercer más presión sobre los músculos que controlan la vejiga. Solo aprieta los músculos de la pelvis.

Mientras se hacen los ejercicios se debe respirar normalmente, sin aguantar la respiración mientras se realiza la contracción muscular.


4.3.1.1 Postura
Los ejercicios se pueden realizar en cualquier postura. De pie, separando ligeramente las piernas, apoyada o no en una pared, ligeramente reclinada hacia delante con las manos apoyadas en una mesa, tumbada boca arriba con las rodillas dobladas y las piernas ligeramente separadas, sentada o de rodillas como si se gateara.

Para facilitar el aprendizaje comienza a hacerlo sentada en una silla, bien atrás, los pies descansando en el suelo ligeramente separados, inclínate hacia delante apoyando los codos y los antebrazos sobre los muslos, con ésta postura se evita que se tensen o contraigan los músculos de las nalgas o del vientre que nos interesa mantener relajados. Cuando estés segura de que estás contrayendo los músculos apropiados puedes realizar los ejercicios en cualquier otra posición.


4.3.1.2 Pauta de ejercicios

Contrae lentamente subiendo los músculos hacia dentro tan fuerte como puedas, aguanta la tensión durante 5 segundos y relaja a los 10 segundos. Repite esta secuencia 10 veces mañana, tarde y noche.

Se puede hacer lo mismo de manera rápida contrayendo y relajando sin esperar.

Aumenta de manera progresiva a 15 contracciones (unas lentas y otras rápidas) tres veces al día, después a 20 contracciones tres veces al día, para continuar con 20 contracciones cuatro veces por día más 20 extra cuando sea posible.

Adquiere el hábito de realizar los ejercicios asociados a alguna actividad cotidiana, contestar el teléfono, usar el ascensor, cuando se espera en un semáforo etc. Si eres constante y regular puedes empezar a notar la mejoría en 6 semanas.

Consulta con su médico o enfermera si tienes alguna duda en la realización de los ejercicios. Infórmales de tus progresos.

4.4 Consejos prácticos

4.3.1 Elección y manejo de absorbentes en incontinencia urinaria

a) Aspectos a tener en cuenta para una buena elección y manejo del absorbente

Para conseguir el mejor uso posible de los pañales, además de elegirlos según la forma y tamaño más adecuados, es conveniente seguir unas pautas:

  • Revisarlos con frecuencia.
  • Cambiar el pañal cuando sea preciso, para eso los pañales están provistos de un indicador de humedad en la parte exterior que son unas bandas que cambian de claro a oscuro, a medida que se van saturando de orina.
  • Comprobar en cada cambio que no hay enrojecimiento o irritación de la piel, y si aparecen, es importante comunicarlo al servicio médico.
  • Prevenir la formación de úlceras en el sacro, nalgas y órganos genitales, hidratando bien la piel diariamente, mediante cremas protectoras, y con una buena aportación de líquidos.
  • Mantener la zona limpia y seca. Realizar una higiene adecuada de la zona del pañal. El contacto prolongado de la orina con la piel aumenta el riesgo de infecciones y favorece la irritación y la aparición de lesiones y úlceras.
  • Utilizar un vestuario cómodo con ropas flojas y fáciles de abrir y manejar.
  • Controlar la eliminación de heces, en especial en pacientes con incontinencia fecal, utilizando pañales de menor absorción y realizar cambios más frecuentes.
  • Vigile el color y el olor de la orina. Si nota cambios que le llamen la atención, consulte con los servicios médicos.
  • Evitar largos períodos de inmovilidad, hacer cambios posturales frecuentes en el paciente encamado o sentado y, siempre que sea posible, animar a levantarse y andar.
  • Seguir las normas de colocación de los pañales para cada situación del paciente (encamado, sentado, deambulante... evitando las dobleces y los desplazamientos.

b) Higiene correcta

La higiene es muy importante. Limpia y seca bien la zona después de cada cambio, e hidrata correctamente la piel. A continuación se indica cómo hacerlo.

- Higiene y lavado de genitales:

  • Antes de lavar, retira, si es necesario, los restos de residuos.
  • Utiliza agua a temperatura idónea.
  • Jabón neutro y esponja (que deberáa sustituirla frecuentemente para evitar la proliferación de gérmenes).
  • Evitar corrientes de aire.
  • Proteger el paciente de posibles caídas.
  • Ofrecer la cuña o botella, antes de proceder al cambio de pañal.

En personas encamadas o en aquellas que no puedan mantenerse bien de pié, es preferible realizar el aseo en la cama, para evitar el riesgo de caídas.

- Procedimiento de lavado en la mujer:

  1. Con la paciente acostada hacia arriba, flexionar las rodillas y separarle las piernas.
  2. Separar los labios vulvares con una mano y lavar con la otra, limpiando de delante hacia atrás. Enjuagar con agua abundante y secar bien siempre de delante hacia detrás.
  3. Colocar la paciente de lado y limpiar en un sólo movimiento la zona que va desde la vagina al ano. Enjuagar con agua abundante y secar suavemente siempre en la dirección señalada.

- Procedimiento de lavado en el hombre:

  1. Con el paciente acostado hacia arriba, retirar la piel que cubre el glande para lavarlo. Enjuagar con agua abundante, pero no secar.
  2. Devolver la piel a su posición para evitar posibles heridas o irritaciones en el glande.
  3. Limpiar por arriba y por los lados los testículos. Enjuagar con agua abundante y secar bien.
  4. Colocar el paciente de lado y limpiar la parte inferior de los testículos y la zona del ano. Enjuagar con agua abundante y secar bien.

Es necesario mantener una buena hidratación de la piel, para lo cual es necesaria una aportación adecuada de líquidos en la dieta y utilizar cremas o aceites hidratantes.

Limpia bien el material utilizado en el lavado antes de guardarlo.


c) Precauciones en el cambio de pañal

En cada cambio de pañal es conveniente seguir los siguientes pasos:

  • Lávate las manos antes y después de cada cambio de pañal.
  • Retira el pañal por la parte posterior del cuerpo del usuario.
  • Si el paciente tiene problemas de movilidad, asegúrate de que tenga un punto de apoyo.
  • Si el paciente está en la silla de ruedas, es conveniente apoyar el respaldo contra la pared y frenarla para evitar que se desplace.
  • Realiza una higiene adecuada de la zona del pañal.
  • Coloca el pañal por la parte de delante del cuerpo.
  • Asegúrate de que las costuras de las mallas que sujetan el pañal estén hacia fuera, así evitarás que rocen o hagan presión sobre la piel.

¿Con que frecuencia cambio los pañales?

Los productos actuales permiten espaciar los cambios de pañal manteniendo la piel seca. La frecuencia de cambio es variable, dependiendo del tipo de alimentación y de la cantidad de líquidos que se ingieran.

La mayoría de los pañales tienen un indicador de humedad. Se trata de una pequeña banda en la zona exterior que cambia de color cuando es preciso el cambio.

Si usas pañales elásticos, recuerda que las tiras adhesivas permiten abrirlos y cerrarlos repetidas veces. Eso posibilita que puedas orinar en el baño o en un recipiente adecuado, sin tener que cambiar el pañal.

5. Más información

En redpacientes queremos ofrecerte la mejor información sobre tu enfermedad y por eso hemos recopilado varios documentos y enlaces de interés. Además, también nos fijamos en los actos y congresos sobre tu enfermedad que pueden interesarte, y en cómo utilizan Internet otros pacientes.

Webs de interés:








Última modificación - 2014-04-11 18:48:37