Obesidad Obesidad

1. ¿Qué tengo?

1.1 Definición

La obesidad es una enfermedad crónica tratable de origen multifactorial que se caracteriza por acumulación excesiva de grasa o hipertrofia general del tejido adiposo en el cuerpo, perjudicial para la salud; es decir cuando la reserva natural de energía de los humanos y otros mamíferos, almacenada en forma de grasa corporal se incrementa hasta un punto donde está asociada con numerosas complicaciones como ciertas condiciones de salud o enfermedades y un incremento de la mortalidad.

Puede asociarse a complicaciones potencialmente graves y precisa un enfoque multidisciplinar por su gran repercusión clínica y elevado coste sanitario.

Aparte del problema que de por sí representa la obesidad, los expertos advierten de que sus efectos más negativos se producen porque actúa como un agente que exagera y agrava a corto plazo y de forma muy evidente patologías graves como la diabetes, la hipertensión, las complicaciones cardiovasculares (especialmente la cardiopatía isquémica e incluso algunos tipos de cáncer como los gastrointestinales.

La obesidad forma parte del síndrome metabólico siendo un factor de riesgo conocido, es decir predispone, para varias enfermedades, particularmente enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipo 2, apnea del sueño, ictus, osteoartritis, así como a algunas formas de cáncer, padecimientos dermatológicos y gastrointestinales. Aunque la obesidad es una condición clínica individual se ha convertido en un serio problema de salud pública que va en aumento y la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que "La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial, y cada año mueren, como mínimo, 2,6 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso. Aunque anteriormente se consideraba un problema confinado a los países de altos ingresos, en la actualidad la obesidad también es prevalente en los países de ingresos bajos y medianos".


1.1.1 Clasificación de la obesidad

El método más utilizado en el adulto para definir y clasificar la obesidad es el Índice de Masa Corporal (IMC).

El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la altura que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su altura en metros (kg/m2).

Es el parámetro que mejor se correlaciona con el porcentaje de grasa corporal, aunque lo sobreestima en individuos musculosos y lo infravalora en personas con baja masa magra (ancianos).

La clasificación según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la siguiente:

Normopeso18,5-24,9
Sobrepeso (obesidad grado I)25-29,9
Obesidad Clase I30-34,9
Obesidad Clase II35-39,9
Obesidad Clase III≥40


Según el origen de la obesidad, ésta se clasifica en los siguientes tipos:

  1. Obesidad exógena: La obesidad debida a una alimentación excesiva.
  2. Obesidad endógena: La que tiene por causa alteraciones metabólicas. Dentro de las causas endógenas, se habla de obesidad endocrina cuando está provocada por disfunción de alguna glándula endocrina, como la tiroides (obesidad hipotiroidea) o por deficiencia de hormonas sexuales como es el caso de la obesidad gonadal.

La obesidad se clasifica en dos tipos:

  1. Central o androide: es la más grave y puede conllevar importantes complicaciones patológicas. La obesidad central localiza la grasa en el tronco y predispone a sufrir complicaciones metabólicas (especialmente la diabetes tipo 2 y las dislipemias).
  2. Periférica o imoide: Acumula el depósito de grasa de cintura para abajo y produce problemas de sobrecarga en las articulaciones.


1.1.1.1 Obesidad mórbida

La obesidad mórbida es una de las enfermedades más características de nuestro tiempo, sobre todo por el número de complicaciones que tiene asociadas. Para tratarla es necesario el empleo de la cirugía, ya que las dietas no surten ningún tipo de efecto. Las técnicas para reducirla son de dos tiposreseccionistas, encaminadas a inducir una mala absorción de los alimentos, o restrictivas. Las segundas son menos agresivas, ya que no precisan resecar nada; basta con reducir el tamaño del estómago para que el paciente no pueda comer. La cirugía reseccionista es la única forma de que el enfermo pierda peso en muchos casos de obesidad mórbida. Con las técnicas reductoras se producen menos efectos secundarios, pero no se pierde peso con la misma facilidad. Existen tres técnicas quirúrgicas para la obesidad mórbida: la gastroplastia vertical o técnica de Maxon, la gastroplastia con banda gástrica ajustable o el "by-pass" gástrico.


1.1.1.2 Obesidad infantil

Entraña alteraciones endocrinometabólicas que condicionan un mayor riesgo cardiovascular en la edad adulta. Estos factores se relacionan, fundamentalmente, con la edad de inicio de la obesidad y con el tiempo de evolución. Cuando la obesidad se presenta en edades muy tempranas o cuando el tiempo que se ha estado padeciendo es prolongado, el riesgo de presentar eventos cardiovasculares en la edad adulta es también más elevado. Los médicos aconsejan que para prevenir la obesidad en los niños es bueno que la dieta sea variada y elástica, reduciendo las grasas de la bollería, pastelería y la comida industrial en general. También es fundamental que hagan ejercicio, que sean conscientes de que deben tener una alimentación sana y que no vean tanto la televisión.

La infancia es un periodo crucial para actuar sobre la conducta alimentaria, ya que las costumbres adquiridas en esta etapa van a ser determinantes del estado de salud del futuro adulto. El niño obeso tiene una alta probabilidad de que se convierta en un adulto obeso.

El desayuno es una de las tomas del día más importante y debería cubrir, al menos, el 25% de las necesidades nutritivas del escolar, el 8% de los niños españoles acuden al colegio sin haber desayunado.

Una combinación de actividad física regular, variedad de alimentos en la dieta e interacción social amplia puede dar como resultado una mayor longevidad y un envejecimiento sano de la población.

La obesidad en la población infantil y juvenil (2-24 años) española, se sitúa ya en el 13,9%, y la de sobrepeso, en el 12,4%. En este grupo de edad la prevalencia de obesidad es superior en varones (15,6%) que en mujeres (12%). Las mayores cifras se detectan en la prepubertad y, en concreto, en el grupo de edad de 6 a 12 años, con una prevalencia del 16,1%.

Sólo el 7,5% de los niños toman un desayuno equilibrado, compuesto por leche, fruta o zumo e hidratos de carbono. La primera comida del día es muy importante para prevenir la obesidad infantil.

En la población más joven las enfermedades asociadas a la obesidad incluyen la hipertensión arterial, hiperinsulinemia, dislipemia, diabetes mellitus tipo 2, agravamiento de enfermedades respiratorias como el asma, así como problemas psicosociales.

Una propuesta saludable para prevenir la obesidad infantil puede estar basada en las siguientes pautas que os mencionamos a continuación.

  • Comer de todo. Una alimentación variada y equilibrada es una alimentación sana.
  • Desayunar siempre y de forma más completa posible.
  • Cereales (pan, pasta, arroz, etc. patatas y legumbres son alimentos básicos y tienen que formar parte de nuestra dieta diaria.
  • Moderar el consumo de grasas, especialmente las de origen animal.
  • Tomar todos los días frutas, verduras y hortalizas.
  • Moderar el consumo de productos ricos en azúcar como las golosinas, los dulces y los refrescos.
  • Reducir la sal en las comidas y utilizar, preferentemente, sal yodada.
  • Hacer todos los días ejercicio físico. Caminar siempre que sea posible.
  • Involucrar a todos los miembros de la familia en los distintos aspectos relacionados con la alimentación: comparar, decidir el menú y cocinar.

1.1.2 ¿Qué son el sobrepeso y la obesidad?

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

La definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la siguiente:

  • Un IMC igual o superior a 25 determina sobrepeso.
  • Un IMC igual o superior a 30 determina obesidad.

El IMC proporciona la medida más útil del sobrepeso y la obesidad en la población, puesto que es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades. Sin embargo, hay que considerarla a título indicativo porque es posible que no se corresponda con el mismo nivel de grosor en diferentes personas.

En un marco clínico, los médicos toman en cuenta la raza, la etnia, la masa magra (muscularidad edad, sexo y otros factores los cuales pueden infectar la interpretación del índice de masa corporal.

La obesidad es grave en solamente el 0,5 por ciento de las personas obesas.


Datos sobre el sobrepeso y la obesidad

Según datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud:

El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.

A continuación se presentan algunas estimaciones mundiales de la OMS correspondientes a 2008:

  • 1500 millones de adultos de 20 y más años tenían sobrepeso.
  • De esta cifra, más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesos.
  • En general, más de una de cada 10 personas de la población adulta mundial eran obesas.

En 2010, alrededor de 43 millones de niños menores de cinco años de edad tenían sobrepeso. Si bien el sobrepeso y la obesidad tiempo atrás eran considerados un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente ambos trastornos están aumentando en los países de ingresos bajos y medianos, en particular en los entornos urbanos. En los países en desarrollo están viviendo cerca de 35 millones de niños con sobrepeso, mientras que en los países desarrollados esa cifra es de 8 millones.

En el plano mundial, el sobrepeso y la obesidad están relacionados con un mayor número de defunciones que la insuficiencia ponderal. Por ejemplo, el 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas que la insuficiencia ponderal (estos países incluyen a todos los de ingresos altos y la mayoría de los de ingresos medianos).


1.1.3 ¿Cómo aparece la obesidad?

La obesidad se presenta con el transcurso del tiempo, cuando se ingieren más calorías que aquellas que consume. El equilibrio entre la ingestión de calorías y las calorías que se pierden es diferente en cada persona. Entre los factores que pudieran inclinar el equilibrio se incluyen la constitución genética, el exceso de comer, el consumo de alimentos ricos en grasas y la falta de actividad física.

Los factores de riesgo que constituyen un peligro para la vida que podría indicar un tratamiento clínico para la obesidad son:

  • Coronariopatía.
  • Diabetes tipo 2.
  • Apnea del sueño.
  • Hábito tabáquico.
  • Hipertensión.
  • Edad.
  • Historia familiar.

1.2 Causas

1.2.1 Hábitos de vida

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Si se ingiere mayor cantidad de energía de la necesaria ésta se acumula en forma de grasa. Si se consume más energía de la necesaria se utiliza la grasa como energía. Por lo que la obesidad se produce por exceso de energía, como resultado de las alteraciones en el equilibrio de entrada/salida de energía. Como consecuencia se pueden producir diversas complicaciones, como son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y las enfermedades coronarias.

En el mundo, se ha producido:

  • un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos que son ricos en grasa, sal y azúcares pero pobres en vitaminas, minerales y otros micronutrientes, y
  • un descenso en la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización.

A menudo los cambios en los hábitos de alimentación y actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud; agricultura; transporte; planeamiento urbano; medio ambiente; procesamiento, distribución y comercialización de alimentos y educación.


1.2.2 Factores genéticos y orgánicos

La herencia tiene un papel importante, tanto que de padres obesos el riesgo de sufrir obesidad para un niño es 10 veces superior a lo normal. En parte es debido a tendencias metabólicas de acumulación de grasa, pero en parte se debe a que los hábitos culturales alimentarios y sedentarios contribuyen a repetir los patrones de obesidad de padres a hijos.

Investigaciones recientes sugieren que, por término medio, la influencia genética contribuye en un 33 por ciento aproximadamente al peso del cuerpo, pero esta influencia puede ser mayor o menor en una persona en particular.

Como con muchas condiciones médicas, el desbalance calórico que resulta en obesidad frecuentemente se desarrolla a partir de la combinación de factores genéticos y ambientales. El polimorfismo en varios genes que controlan el apetito, el metabolismo y la integración de adipoquinas (son un grupo de péptidos y proteínas liberadas por los adipocitos que modulan la función vascular, la regulación inmune y el metabolismo de los adipocitos; asimismo, median el metabolismo de la glucosa, los lípidos y la respuesta inflamatoria. predisponen a la obesidad, pero la condición requiere la disponibilidad de suficientes calorías y posiblemente otros factores para desarrollarse completamente.


1.2.3 Factores de enfermedades médicas

Ciertas enfermedades físicas y mentales y en particular sustancias farmacéuticas pueden predisponer a la obesidad.

Aparte del hecho de que corrigiendo estas situaciones se puede mejorar la obesidad, la presencia de un incremento en el peso corporal puede complicar el manejo de otros.

Este tipo de obesidad secundaria a otros procesos (síndromes genéticos, alteraciones endocrinas o inducidos por tratamientos farmacológicos) es rara y no es preciso incluir pruebas rutinarias en el estudio básico para descartarla.

Las enfermedades médicas que incrementan el riesgo de obesidad incluyen varios síndromes congénitos raros. A continuación aparecen las enfermedades que causan obesidad secundaria.

  • Obesidad neuroendocrinológica:
    • Obesidad hipotalámica.
    • Alteraciones del comportamiento alimentario. La enfermedad mental también puede incrementar el riesgo de obesidad, especialmente algunos trastornos alimentarios tales como bulimia nerviosa y consumo compulsivo de comida o adicción a los alimentos.
    • Obesidad ovárica (síndrome de Stein Leventhal).
    • Obesidad con hiperinsulinismo.
    • Síndrome de Cushing.
    • Hipotiroidismo.
  • Síndromes genéticos malformativos.
  • Lipomatosis o lipodistrofias.
  • Obesidad inducida por fármacos:
    • Hormonas: glucocorticoides, contraceptivos orales, insulina.
    • Antidiabéticos orales: sulfonilureas, tiazolidindionas, metiglinidas.
    • Antipsicóticos tipo fenotiacina.
    • Anticomiciales: valproato.
    • Antidepresivos tricíclicos, lítio, ciproheptadina.
    • Isoniacida.
    • Suspensión del uso de nicotina. Dejar de fumar es una causa conocida de ganancia de peso moderada, pues la nicotina suprime el apetito.

1.2.4 Factores socioeconómicos

Estos factores influyen fuertemente en la obesidad, sobre todo entre las mujeres. En algunos países desarrollados, la frecuencia de la obesidad es más del doble entre las mujeres de nivel socioeconómico bajo que entre las de nivel más alto. El motivo por el cual los factores socioeconómicos tienen una influencia tan poderosa sobre el peso de las mujeres no se entiende por completo, pero se sabe que las medidas contra la obesidad aumentan con el nivel social. Las mujeres que pertenecen a grupos de un nivel socioeconómico más alto tienen más tiempo y recursos para hacer dietas y ejercicios que les permiten adaptarse a estas exigencias sociales.


1.2.5 Factores psicológicos

Durante un tiempo fueron considerados como una importante causa de la obesidad, se consideran actualmente como una reacción a los fuertes prejuicios y la discriminación contra las personas obesas. Uno de los tipos de trastorno emocional, la imagen negativa del cuerpo, es un problema grave para muchas mujeres jóvenes obesas. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertas situaciones sociales.

1.3 Síntomas

Los síntomas que se presentan en personas con obesidad son los siguientes:

  • Dificultad para respirar. La acumulación del exceso de grasa debajo del diafragma y en la pared torácica puede ejercer presión en los pulmones, provocando dificultad para respirar y ahogo, incluso con un esfuerzo mínimo.

  • Apnea del sueño y somnolencia. La dificultad en la respiración puede interferir gravemente en el sueño, provocando la parada momentánea de la respiración (apnea del sueño lo que causa somnolencia durante el día y otras complicaciones.

  • Problemas ortopédicos. Incluyendo dolor en la zona inferior de la espalda y agravamiento de la artrosis, especialmente en las caderas, rodillas y tobillos.

  • Trastornos cutáneos. Son particularmente frecuentes. Dado que los obesos tienen una superficie corporal escasa con relación a su peso, no pueden eliminar el calor del cuerpo de forma eficiente, por lo que sudan más que las personas delgadas.

  • Tumefacción de los pies y los tobillos. Es bastante frecuente. Es una hinchazón en el cuerpo, que puede incluir tumores y está causada por la acumulación a este nivel de pequeñas a moderadas cantidades de líquido (edemas).

1.4 Diagnóstico

Será necesario obtener la historia clínica del paciente, realizar una exploración física del mismo (en pacientes mayores de 20 años en la primera visita debemos medir sistemáticamente el peso y la talla, calcular el IMC y repetir la medida del peso cada 4 años) y en algunos casos, realizar pruebas complementarias de laboratorio.


1.4.1 Historia clínica

Realizaremos una historia clínica estructurada que recoja la siguiente información:

  • Cronología del exceso de peso corporal: edad de inicio, evolución (peso máximo y mínimo desencadenantes (cambios de trabajo, domicilio o estado civil, embarazo y lactancia, cuadros ansioso depresivos, fármacos, etc. intentos de pérdida de peso.
  • Entorno relacionado con la alimentación (registro alimentario de 24 horas, número de comidas que realiza, dónde y con quién, el tiempo que se les dedica, hábitos compulsivos o costumbre de picar, preferencias).
  • Comorbilidades asociadas (otras condiciones médicas que podrían influir en el riesgo de complicaciones).
  • Percepción y expectativas.
  • Estilo de vida: patrón dietético y actividad física cotidiana (caminar, subir o bajar escaleras, ir a la compra, etc.) y programada (gimnasia, tenis, correr, etc.).
  • Hábitos tóxicos (alcohol, tabaco, etc.).
  • Respuesta a tratamientos previos.
  • Antecedentes familiares, sociales y psiquiátricos.

1.4.2 Exploración física

Aunque el criterio diagnóstico más exacto lo proporcionan los métodos que determinan el porcentaje de grasa que contiene el organismo (costosos y poco asequibles) en la práctica clínica su valoración se fundamenta en las medidas antropométricas.

En forma práctica, la obesidad puede ser diagnosticada típicamente en términos de salud midiendo el índice de masa corporal (IMC), pero también en términos de su distribución de la grasa a través de la circunferencia de la cintura o la medida del índice cintura cadera, ya que la localización central o abdominal se relaciona con más riesgo y su medida más práctica y fiable es la circunferencia de la cintura (CC).

Según la Organización Mundial de la Salud los límites superiores que se aceptan como normales son: 102 cm. para el varón y 88 cm. para la mujer.


Varón:

  • Riesgo aumentado: ≥94
  • Riesgo muy elevado: ≥102

Mujer:

  • Riesgo aumentado: ≥80
  • Riesgo muy elevado: ≥88

Por ello en la exploración física para evaluar el grado de obesidad determinaremos:

  • Peso (a intervalos de 100 g., sin zapatos y en ropa interior talla y cálculo del índice de masa corporal (IMC).
  • Medición de la circunferencia de la cintura. Con el paciente de pie y en el punto medio entre la espina ilíaca anterosuperior y el margen costal inferior; si el IMC es ≥35 kg/m2 su medición no aporta mayor poder predictivo.
  • Presión arterial con manguito adaptado al grosor del brazo.
  • Signos de complicaciones asociadas a la obesidad.

1.4.3 Pruebas complementarias

Las pruebas complementarias y de laboratorio que de forma rutinaria pueden ser útiles son:

Hemograma: Un hemograma completo es una prueba común de sangre. Ofrece información detallada sobre tres tipos de células presentes en su sangre:

  • a. glóbulos rojos
  • b. glóbulos blancos
  • c. plaquetas.


Estas células sanguíneas se producen en la médula ósea, la cual es el tejido esponjoso que conforma la parte central de los huesos. Es la médula ósea contenida en los huesos del cráneo, el esternón (hueso en el pecho las costillas, la columna vertebral y la pelvis la que produce estas células sanguíneas.

Cada tipo de célula sanguínea desempeña un papel importante en el funcionamiento normal del cuerpo.


¿Qué mide un hemograma completo?

Un hemograma completo incluye cinco mediciones o conteos principales:

  1. Número de glóbulos blancos. Los glóbulos blancos combaten las infecciones y se miden en miles por milímetro cúbico (K/uL) de sangre. Un conteo de glóbulos blancos determinado en 4.8K/uL es equivalente a 4.800 células.
  2. Número de glóbulos rojos. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno hacia los tejidos del cuerpo y eliminan los productos de desecho de los mismos. Estas células también contienen hemoglobina. Los glóbulos rojos se miden en millones por milímetro cúbico (mil/uL) de sangre.
  3. Valor de hemoglobina. La hemoglobina le da a los glóbulos rojos su color. La hemoglobina transporta oxígeno desde los pulmones a los tejidos y lleva el dióxido de carbono (productos de desecho) desde los tejidos hacia los pulmones. En los pulmones, el dióxido de carbono se exhala. La hemoglobina se mide en gramos por decilitro (g/dL) de sangre.
  4. Valor de hematocrito. El hematocrito es el porcentaje de glóbulos rojos en relación con el volumen sanguíneo total.
  5. Número de plaquetas. Las plaquetas ayudan a detener las hemorragias mediante la formación de coágulos sanguíneos. Éstas se miden en miles por milímetro cúbico(K/uL) de sangre. Un número de plaquetas de 200K/uL corresponde a 200.000 células.


Bioquímica: Glucemia, perfiles lipídico, hepático y renal, ácido úrico y electrolitos.

Otras exploraciones: Solo estarían indicadas en casos específicos y dependerán de la situación clínica del paciente.

1.5 Enfermedades asociadas

Un gran número de condiciones médicas han sido asociadas con la obesidad. Las consecuencias sobre la salud están categorizadas como el resultado de un incremento de la masa grasa (artrosis, apnea del sueño, estigma social) o un incremento en el número de células grasas (diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares, hígado graso no alcohólico).

La mortalidad está incrementada en la obesidad, con un IMC mayor de 32 están asociado con un doble riesgo de muerte. Existen alteraciones en la respuesta del organismo la insulina (resistencia a la insulina un estado pro inflamatorio y una tendencia incrementada a la trombosis (estado pro trombótico).

La asociación de otras enfermedades puede ser dependiente o independiente de la distribución del tejido adiposo. La obesidad central (u obesidad caracterizada por un radio cintura cadera alto es un factor de riesgo importante para el síndrome metabólico, el cúmulo de un número de enfermedades y factores de riesgo que predisponen fuertemente para la enfermedad cardiovascular. Éstos son diabetes mellitus tipo dos, hipertensión arterial, niveles altos de colesterol y de triglicéridos en la sangre (hiperlipidemia combinada).

Además del síndrome metabólico, la obesidad es también correlacionada con una variedad de otras complicaciones. El riesgo de contraer estas enfermedades no transmisibles crece con el aumento del IMC. Para algunas de estas dolencias, no ha sido establecido claramente hasta qué punto son causadas directamente por la obesidad como tal o si tienen otra causa (tal como sedentarismo) que también causa obesidad.

  • Cardiovascular: Insuficiencia cardíaca congestiva, corazón aumentado de tamaño y las arritmias y mareos asociados, cor pulmonar, várices y embolismo pulmonar.

  • Endocrino: síndrome de ovario poliquístico, desórdenes menstruales e infertilidad.

  • Gastrointestinal: enfermedad de reflujo gastro-esofágico, hígado graso, colelitiasis, hernia y cáncer colorectal.

  • Renal y génito-urinario: disfunción eréctil, incontinencia urinaria, insuficiencia renal crónica, hipogonadismo (hombres cáncer mamario (mujeres cáncer uterino (mujeres

  • Obstétrico: Sufrimiento fetal agudo con muerte fetal intrauterina.

  • Tegumentos (piel y apéndices): estrías, acantosis nigricans, linfedema, celulitis, carbúnculos, intertrigo.

  • Músculo esquelético: hiperuricemia (que predispone a la gota pérdida de la movilidad, osteoartritis, dolor de espalda.

  • Neurológico: accidente cerebrovascular, meralgia parestésica, dolores de cabeza, síndrome del túnel del carpo, demencia, hipertensión intracraneal idiopática.

  • Respiratorio: disnea, apnea obstructiva del sueño o síndrome de Pickwick y asma.

  • Psicológico: depresión, baja autoestima, desorden de cuerpo dismórfico, estigmatización social.

Mientras que ser severamente obeso tiene muchas complicaciones de salud, aquellos quienes tienen sobrepeso enfrentan un pequeño incremento en la mortalidad o morbilidad. Se sabe que la osteoporosis ocurre menos en personas ligeramente obesas.

La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Pero además de estos mayores riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultad respiratoria, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.

2. ¿Qué hago ahora?

2.1 Tratamientos

El abordaje integral de la obesidad se hará con una perspectiva multidisciplinaria, considerando individualmente las estrategias de tratamiento más adecuadas para el paciente. El tratamiento se basa en las modificaciones dietéticas, la práctica de ejercicio físico y el apoyo psicológico con terapia conductual (imprescindible para el mantenimiento de los cambios a largo plazo, por el carácter crónico y multifactorial de la enfermedad). En algunos casos puede utilizarse tratamiento farmacológico.

El objetivo es alcanzar un peso corporal, previamente pactado con el paciente, lo más próximo posible al normal, por lo que sería aceptable conseguir pequeñas pérdidas (un 5-10% del peso inicial) pero mantenidas en el tiempo.


¿Qué pacientes tratar?

Es necesario tratar adecuadamente las enfermedades subyacentes, si existen. A partir de aquí depende de buscar el equilibrio, mediante ajustes en la dieta.

La intervención ha de ser siempre pactada con el paciente.

Los pacientes con sobrepeso (IMC 25-29,9 kg/m2) deben tratarse si tienen obesidad central (CC ≥102 cm. para el varón y ≥88 cm. para la mujer síndrome metabólico o diabetes tipo II.

Los individuos obesos (IMC 30-34,9 kg/m2) deben tratarse si son jóvenes o tienen alguna enfermedad relacionada, valorando individualmente otros casos.

Los pacientes con obesidad mórbida (IMC ≥35 kg/m2) deben tratarse siempre.


2.1.1 Modificacion de la dieta

Es necesario tratar adecuadamente las enfermedades subyacentes, si existen. A partir de aquí depende de buscar el equilibrio, mediante ajustes en la dieta.

Los cambios dietéticos deben ser graduales y orientarse a conseguir cambios en los hábitos alimentarios. Se propondrán a partir de un diario nutricional que previamente elaborará el paciente, valorando lo que es correcto con el propósito de mantenerlo y afianzarlo, a continuación se consensuarán aquellos cambios que conjuguen la imprescindible reducción energética con la realización de las actividades normales de cada día. La dieta debe ser adecuada a la actividad necesaria, por ello una dieta muy intensiva en personas muy activas es contraproducente, ya que reducciones bruscas provocan rechazo y abandono al asociar dieta con pasar hambre. A medida que la persona obesa va disminuyendo de peso, se reducen paulatinamente las calorías de la dieta hasta aproximarse al peso previamente pactado.

Debe de tenderse a realizar dietas más suaves y mantenidas. Una vez alcanzado el peso ideal, lo ideal es mantenerlo con un adecuado programa de ejercicios y alimentación que sobre todo permitan no volver a recuperar la grasa y el peso perdido.

Para conseguir adherencia a largo plazo se adoptarán modificaciones dietéticas, “a la medida”, evitando dietas estándar. La disminución de 400- 500 calorías diarias de la ingesta basal suele ser bien tolerada, pudiendo lograr lentas pero mantenidas pérdidas de peso, del orden de 300-400 grs/ semana

Se recomendará una alimentación hipocalórica equilibrada y variada, repartida en 5 comidas al día (una sola comida hace aumentar más la lipogénesis que si esa misma ración la dividimos en varias veces con una ingesta abundante de líquidos y fibra.

Desde el punto de vista energético, la restricción será de 500 a 1.000 kcal/día respecto a la dieta habitual, lo que supondría una pérdida ponderal de 0,5-1 kg/semana, representando un promedio de un 8-10% del peso corporal inicial en un plazo de 6 meses. Esta limitación energética no debería constituir un aporte calórico inferior a 1.200-1.600 kcal/día en varones y 1.000-1.200 kcal/día en mujeres.


Noticias publicadas en el grupo de Obesidad sobre la dieta:









2.1.1.1 Composición de una dieta saludable

La composición de esta dieta saludable, terminología más aceptable que régimen dietético, consta de:

  • Carbohidratos 55-60% del total de calorías (nunca inferior a 100 gr/día, pero evitando los hidratos de carbono simples, y con un aporte diario de fibra entre 25-30 gr.). Alimentos de libre consumo: frutas y vegetales. Limitar según la gravedad de la obesidad: cereales, legumbres y grano integral.

  • Grasas 25-30% del total de calorías. <10% saturada.

  • 20% ácidos grasos mono y poliinsaturados: aceites de oliva y vegetales, frutos secos y pescados. Proteínas 12-15% del total de calorías (predominantemente de alto valor biológico: son preferibles carne blancas (aves de corral y conejo pues las carnes rojas deberían limitarse su consumo a 1 vez por semana, pescado –cuatro veces por semana, dos de ellas con pescado azul-, huevos y lácteos desnatados).

Dentro de cada grupo hay alimentos más saludables y por lo tanto más recomendables, existiendo carnes con diferente contenido en grasas (tanto en cantidad como en cualidad de las mismas) o hidratos de carbono con distinto grado de complejidad y contenido en fibra. Estas características (alto contenido en fibra y relativa baja densidad energética de la dieta sobre la saciedad) podrían explicar el efecto protector de la dieta mediterránea sobre la ganancia de peso. Un ejemplo de proporción de grupos de alimentos en la dieta saludable es la propuesta por SIGN para niños mayores y adultos sanos (SIGN, 2010).


obesidad

Debemos recomendar una ingesta suficiente de agua (1,5-2 l/día pues disminuye la densidad de la orina y aumenta la sensación de saciedad. Además hay que considerar que dietas con un contenido calórico inferior a 1.500 kcal pueden presentar carencias de algunos micronutrientes (principalmente hierro, magnesio y vitaminas D, E, B1, B2, B3 y B6 lo que en ocasiones plantea el uso de suplementos vitamínico-minerales.

La dieta mediterránea favorece el consumo de una variedad de alimentos nutritivos y sabrosos con un contenido moderadamente alto de grasas, que promueve la adherencia y el mantenimiento a la misma, proporcionando beneficios saludables adicionales además de la potencial pérdida de peso.

Por otra parte, las dietas en que se alteran la composición diaria de los macronutrientes, aunque muy populares hoy en día, muchas de ellas carecen de fundamento científico, suelen ser desequilibradas nutricionalmente y no enseñan a adquirir hábitos alimentarios adecuados. Entre las distintas propuestas dietéticas destacan: la Dieta Atkins, Montignac, Ornish, Weight Watchers, la Monoalimento o las Pintorescas (del chocolate, del buen humor… estos regímenes dietéticos, no exentos de riesgos, pueden tener excepcionalmente utilidad cuando se necesite una pérdida rápida de peso, por ejemplo en el síndrome de apnea del sueño o en la preparación quirúrgica; siempre con supervisión médica y por un tiempo limitado.

Todas ellas, a pesar de su baja adherencia (50-65% obtienen modestas disminuciones del peso corporal y, aquellos pacientes que completan un año, consiguen mayor pérdida de peso y reducción de sus factores de riesgo cardiovascular.

Dado que los hábitos alimentarios son aprendidos, el obeso tiene que reaprender una nueva conducta dietética, de manera que comer se transforme en una actividad consciente, no automática.


2.1.2 Actividad física

El ejercicio físico de intensidad moderada es otro de los pilares básicos del tratamiento integral para la reducción y mantenimiento del peso a largo plazo.

La actividad física, cuando combina óptimamente ejercicio aeróbico y de resistencia, contribuye a la pérdida de peso pues:

  • Aumenta el gasto energético.
  • Ayuda a controlar el apetito.
  • Contribuye a la pérdida de la masa grasa corporal, al tiempo que conserva la musculatura.
  • Disminuye los factores de riesgo asociados a la obesidad, la ansiedad y el estrés.


El ejercicio requiere energía (calorías). Las calorías son almacenadas en la grasa corporal. El organismo da llegada a sus reservas de grasa a fin de proveer energía durante el ejercicio aeróbico prolongado. Los músculos más grandes en el organismo son los músculos de las piernas y naturalmente estos queman la mayoría de las calorías, lo cual hace que el caminar, correr y montar en bicicleta estén entre las formas más efectivas de ejercicio para reducir la grasa corporal.

Además el ejercicio activo es más efectivo cuando se acompaña de una dieta. Se recomienda potenciar la actividad física cotidiana (como subir escaleras en vez de usar ascensor, prescindir en lo posible del coche para desplazamientos cortos, pequeños paseos) así como el ejercicio programado en el que se mueven grandes masas musculares (como andar de prisa, correr, nadar, ciclismo, golf, etc.) al menos durante tres horas a la semana, controlando la frecuencia cardiaca según la formula: Frecuencia cardiaca máxima: 220 – edad (años) x 0.7.

Para un paciente obeso no entrenado, lo ideal sería caminar 5 Km./ día (consumo de 100-200 Kcal./ día) e ir aumentando paulatinamente la intensidad y la distancia. En general se puede afirmar que la actividad física, aunque sea de baja intensidad, si es constante, resulta efectiva para los pacientes no acostumbrados a la actividad física intensa y tiene menos abandonos.

El ejercicio físico contribuye a la pérdida de peso y a su mantenimiento y es más efectivo cuando se acompaña de una dieta.


Algunas de las noticias publicadas sobre ejercicio en el grupo de Obesidad:




2.1.3 Apoyo psicológico y modificaciones conductuales

Las personas con sobrepeso u obesidad se benefician de las intervenciones psicológicas, particularmente de las que utilizan estrategias conductuales y cognitivoconductuales. Son más útiles cuando se combinan con medidas dietéticas y ejercicio físico.

Lograr cambios duraderos tanto en comportamientos alimentarios incorrectos como en el estilo de vida, obliga al profesional a indagar el nivel de motivación del paciente. En el momento inicial y luego periódicamente, estaría indicada una breve consulta motivacional, detectando la fase del proceso del cambio en que se encuentra, premisa básica para una intervención eficiente.

  • Se compromete a reintentarlo, sabiendo que no es fácil.Se enfrentará a sus propias objeciones para decidir cambios en su estilo de vida. Pérdidas pequeñas de peso (10%) = grandes beneficios.Relevante
  • Repetición
  • Remover obstáculos
  • Si no encuentra recompensas no lo intentará.
  • Recompensa
  • El paciente tiene que decidir si es importante o no para él la pérdida de peso.
  • Debe identificar los riesgos que le puede acarrear su obesidad y asumirlos.
  • Riesgo

Una causa habitual del fracaso de los programas de obesidad en los Centros de Salud radica en la llamada trampa del experto: el profesional sanitario dirige todo el proceso cuando lo más efectivo es centrar el programa en su protagonista: el paciente obeso, quien decidirá autónomamente el grado y ritmo de su implicación en el tratamiento. El profesional consensuará con él cambios cooperativos para conseguir una moderada, realista y sostenida pérdida de peso y fortalecerá su autoestima para evitar el incumplimiento terapéutico, mediante algún tratamiento conductual que fortalezca un pensamiento adaptativo de autoeficacia.


2.1.4 Tratamiento farmacológico

Los estudios que evalúan la eficacia a largo plazo de los fármacos contra la obesidad están limitados al Orlistat y a la sibutramina. Ambos fármacos parecen moderadamente eficaces para promover la pérdida de peso; sin embargo, las altas tasas de abandono de tratamientos limitan su interpretación. Para conocer su beneficio potencial en la obesidad, aún se necesitan más estudios, más largos y con mayor rigor metodológico, que tengan poder para evaluar variables como la mortalidad y la morbilidad cardiovascular.

La sibutramina fue suspendida cautelarmente para su comercialización en Europa porque el beneficio esperado no supera los riesgos potenciales. No puede prescribirse (médicos) ni suministrarse (farmacéuticos) desde el 1 de febrero de 2010.

El Orlistat inhibe las lipasas gastrointestinales responsables de la hidrólisis de los triglicéridos, bloquea parcialmente su absorción intestinal y consigue así una eliminación por heces de un 30% de la grasa ingerida. Se toma 1 hora antes o después de las 3 principales comidas siempre que contengan grasa. Está aprobado su uso en adultos y en niños obesos mayores de 18 años.

Orlistat combinado con dieta y ejercicio produce una reducción significativa del peso a los 6 meses y al año (entre –2.44 Kg. y –3.19 Kg. en un año). Consiguió una reducción de peso mayor que placebo (5,8 vs 3.0 Kg.) a los 4 años, redujo la ganancia de peso en un periodo de 2 años y produjo descensos de colesterol total, LDL-C, hemoglobina glicosilada y tensión arterial diastólica.

Puede considerarse su uso como tratamiento adicional a los cambios de estilo de vida en pacientes con IMC ≥28 con comorbilidad o IMC>30 sin ella.

Los efectos secundarios habituales (de carácter leve a moderado) son la esteatorrea (cuanto mas grasa contenga la dieta heces oleosas, aumento de la defecación y urgencia fecal. Es posible el riesgo de un déficit de vitaminas liposolubles (en especial la Vitamina D por lo que algunos autores aconsejan el uso de preparados polivitamínicos.

Antes de prescribir Orlistat, debemos asegurarnos de que el paciente está siguiendo un régimen dietético y de actividad física suficiente, acotando su utilización cada 3, 6, 12 meses según respuesta.


Lee más en el grupo de Obesidad:  Aprueban un nuevo medicamento para ayudar a pacientes con obesidad a perder peso


2.1.5 Tratamiento quirúrgico

Puede estar indicado ante la falta de respuesta al tratamiento dietético con/sin tratamiento farmacológico asociado en el paciente obeso con un IMC>40 ó IMC >35-39.9 y comorbilidad grave.

Las técnicas quirúrgicas simples (restrictivas) implican una mayor seguridad y una menor efectividad a largo plazo. Por el contrario, a mayor componente malabsortivo habrá mayor riesgo de complicaciones, una curva de aprendizaje más dificultosa y mejores resultados en cuanto a pérdida de peso.


¿Pasaríais por quirófano para curar la obesidad? Datos sobre sus resultados


La operación con robots en pacientes obesos es menos invasiva y da buenos resultados


¿Qué es el balón intragástrico ingerible? 


2.1.5.1 La cirugía bariátrica

La cirugía bariárica o "cirugía para pérdida de peso" es la intervención quirúrgica usada en el tratamiento de la obesidad. Como toda intervención quirúrgica puede conducir a complicaciones, por lo que debe ser considerada como el último recurso cuando la modificación dietética y el tratamiento farmacológico no han sido exitosos. La cirugía bariátrica depende de varios principios, la propuesta más común es la reducción de volumen del estómago, produciendo una sensación de saciedad temprana (con una cinta gástrica ajustable) mientras otros también reducen la longitud del intestino con la que la comida en contacto, reduciendo directamente la absorción (bypass gástrico). La cirugía en la que se emplea la cinta o banda es reversible mientras que las operaciones en las que se acorta el intestino no lo son. Algunos procedimientos pueden ser realizados laparoscópicamente. Las complicaciones de la cirugía bariátrica son frecuentes.

Dos grandes estudios han demostrado una relación mortalidad/beneficio a partir de la cirugía bariátrica. Una marcada disminución en el riesgo de sufrir diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares y cáncer. La pérdida de peso fue en más marcada en los primeros meses después de la cirugía, pero el beneficio se mantuvo a largo plazo. En uno de los estudios hubo un incremento inexplicable en las muertes por accidentes y suicidios que no pesó más que el beneficio en términos de prevención de enfermedad. La cirugía bypass gástrico fue aproximadamente dos veces más efectiva del procedimiento de la banda gástrica ajustable.


2.1.6 Otros tratamientos
  • No hay datos definitivos sobre la utilidad de Olestra y la eficacia de la fibra a la hora de ayudar a perder peso parece muy escasa.
  • Aunque hay muchos preparados naturales promocionados para perder peso y con gran aceptación popular (chitosan, garcinia, cambogia, cafeína, alcaloides de efedra o té verde no hay suficientes datos de ninguno de ellos para que, a fecha de hoy, pueda avalarse su seguridad y/o eficacia.

3. ¿Hay otros como yo?

3.1 Prevalencia

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.

La preocupación por la prevalencia que la obesidad está adquiriendo a nivel mundial se debe a su asociación con las principales enfermedades crónicas de nuestro tiempo, como son las enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial y ciertos tipos de cáncer. La obesidad contribuye a engrosar las cifras de morbilidad y mortalidad por estas enfermedades.


3.1.1 Prevalencia mundial

Desde 1980, la obesidad se ha más que doblado en todo el mundo.

El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.

A continuación se presentan algunas estimaciones mundiales de la OMS correspondientes a 2008:

  • 1500 millones de adultos de 20 y más años tenían sobrepeso.
  • De esta cifra, más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesos.
  • En general, más de una de cada 10 personas de la población adulta mundial eran obesas.

En 2008, 1500 millones de adultos (de 20 y más años) tenían sobrepeso. Dentro de este grupo, más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesos.

El 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal.

En 2010, alrededor de 43 millones de niños menores de cinco años de edad tenían sobrepeso. Si bien el sobrepeso y la obesidad tiempo atrás eran considerados un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente ambos trastornos están aumentando en los países de ingresos bajos y medianos, en particular en los entornos urbanos. En los países en desarrollo están viviendo cerca de 35 millones de niños con sobrepeso, mientras que en los países desarrollados esa cifra es de 8 millones.


3.1.2 Prevalencia española

Su prevalencia va en aumento, afecta al 15,5% de la población adulta española (25-60 años) y es más frecuente en mujeres (17,5%) que en varones (13,2% en personas de edad avanzada y en los grupos sociales de menor nivel de renta y educativo.

El sobrepeso afecta al 39,2% de la población adulta española (25-60 años). En la población infantil y juvenil (2-24 años se sitúa ya en el 13,9%, y el sobrepeso en el 26,3%.

Los diversos estudios con los que cuenta el Ministerio (Encuesta Nacional de Salud o Estudio EnKid) estiman que el 6,2% de la población infantil y juvenil española no desayuna habitualmente y que existe una relación clara entre este mal hábito alimenticio y la obesidad.


3.2 Casos como el tuyo

Compartir las experiencias, vivencias, miedos e inquietudes que despierta la obesidad en los pacientes y familiares, es un aspecto que consideramos importante en redpacientes, porque ayuda a otros miembros a sentirse identificados y a conocer mejor aspectos de esta dolencia. Por eso, hemos creado la sección "Casos como el tuyodonde nuestros miembros pueden explicar su historia, su evolución, etc. en definitiva, su convivencia con la obesidad.


Lee los casos o mensajes que los miembros de Obesidad han querido compartir con todos. ¿Te animas a contarnos el tuyo? Descubre sus historias y añade tu experiencia. Forma parte de redpacientes y acércate a otras personas como tú.

3.3 Asociaciones de pacientes

¿Quieres conocer nuestro apartado de asociaciones? ¿Formas parte de alguna asociación o te gustaría formar parte de una? Entra y ponte al día en nuestra sección Asociaciones. En ella encontrarás la más cercana a tu lugar de residencia y estarás al tanto de las actividades que desarrollan.

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En redpacientes dedicamos una atención especial a conocer más estas organizaciones. Según el último estudio realizado en 2009 existían unas 700 asociaciones de pacientes en España. La mayoría de tamaño pequeño, menos de 200 personas.

Además, la mayor parte de quienes trabajan en ellas son voluntarios; y la fuente de financiación proviene de las cuotas, de las subvenciones y, en menor medida, de las donaciones privadas.

Sus labores abarcan cuatro grandes campos:

  • Apoyo: sin duda, la más primaria de las funciones. Sentirse escuchado, comprendido, encontrarse entre iguales, desahogarse, respaldarse, verse útil… son aspectos que, por muy básica que sea la asociación, siempre aportará.
  • Información: tanto de manera personalizada, o a través de la organización de cursos, jornadas, eventos, conferencias; o bien con la publicación de guías, páginas web… la tarea de informar es una de las razones de ser de cualquier asociación. Una tarea dirigida tanto a los propios miembros (sean pacientes, familiares, allegados) como a la sociedad en general, aunque en este caso la información se convierte en divulgación (en solitario o en conjunto con otra institución) y, en determinados momentos, también pueda transformarse en reivindicación.
  • Asesoramiento: aspectos laborales, jurídicos en general, sociales, asistenciales… la necesidad de respuestas a determinados problemas concretos que se generan en cada enfermedad puede ser articulada a través de la experiencia de los distintos miembros que sufren los mismos casos. Quizás esta labor dependa bastante del tamaño y los recursos de la asociación, pero aunque no sea de una manera formal, el mero hecho de ser un grupo propicia esta clase de función.
  • Promoción: una labor que necesita ya cierta infraestructura, tiempo y dinero, es decir, influencia, es aquella del impulso en el estudio de la enfermedad, bien sea ejerciendo como grupo de presión, colaborando con otras instituciones, promoviendo campañas para recaudar fondos…

4. ¿Cómo mejoro mi calidad de vida?

4.1 Dieta

La adopción de hábitos alimentarios correctos es esencial para la promoción de la salud individual y colectiva así como para prevenir un gran número de enfermedades que en mayor o menor medida están relacionadas con la alimentación. Por ello, adquirir conocimientos sobre los alimentos y los nutrientes, la frecuencia de consumo y las cantidades adecuadas en función de las circunstancias personales, conforma la base fundamental para crear una actitud responsable hacia la forma de alimentarse.

Múltiples factores influyen en la adquisición de los hábitos alimentarios, desde aquellos de índole personal hasta los de carácter social, psicológico y cultural. El patrón alimentario de una sociedad viene determinado en gran medida por signos de identificación cultural, tradiciones y códigos de creencias.

Por otra parte, la sociedad actual tiene acceso a una gran variedad de productos en diferentes versiones y presentaciones, frente a la restringida oferta alimentaria disponible hace apenas unos años, lo que contrubuye a dificultar la elaboración de una dieta saludable. Por último cabe destacar que, en nuestro entorno, el estilo de vida que marca la sociedad de consumo ha propiciado la aparición de modificaciones de la dieta tradicional mediterránea alterando el equilibrio nutricional característico de la misma.


4.1.1 Definiciones de interés
4.1.1.1 Alimentación

Es el conjunto de actividades y procesos por los cuales tomamos alimentos del exterior que nos aportan energía y sustancias nutritivas, necesarias para el mantenimiento de la vida.

Nuestros hábitos de alimentación están condicionados por numerosos factores ligados al estilo de vida: producción de alimetos, vías de comercio, poder adquisitivo, gustos individuales, tradición cultural, modas, presión publicitaria, mitos y creencias.

La alimentación es un proceso voluntario, consciente y por tanto, susceptible de educación.


4.1.1.2 Nutrición

Es el proceso fisiológico mediante el cual nuestro organismo recibe, transforma y utiliza las sustancias químicas contenidas en los alimentos.

La nutrición es un proceso involuntario e inconsciente que depende de determinadas funciones orgánicas como la digestión, la absorción y el transporte de los nutrientes de los alimentos hasta los tejidos.


4.1.1.3 Nutrientes

Son los componentes químicos de los alimentos que nuestro cuerpo necesita. Se clasifican en:

  • Macronutrientes: nutrientes que se requieren en mayores cantidades: proteínas, grasas e hidratos de carbono.
  • Micronutrientes: nutrientes necesarios en cantidades muy pequeñas, pero vitales para mantener la salud: vitaminas y minerales.
  • La fibra y el agua no aportan calorías pero son indispensables para el metabolismo.

Un buen estado nutricional depende de una buena alimentación. Por consiguiente, disponer de información y de una correcta educación referida a la alimentación influye decisivamente para nutrirse de la forma más adecuada.

Hay muchas formas de alimentarse pero una única forma de nutrirse. Los alimentos contienen más de un nutriente, pero no existen alimentos completos que los contengan todos y en las cantidades requeridas por el organismo. Para satisfacer las necesidades nutricionales, la dieta debe cumplir las siguientes condiciones:

  1. Que la cantidad total de alimentos y su contenido en energía sea suficiente para mantener un peso corporal constante dentro de los límites considerados normales para el individuo.
  2. Que la dieta sea proporcionada, variada y equilibrada. Debe contener alimentos representativos de todos y cada uno de los siete grupos alimentarios.


4.2 Grupos alimentarios

Para que nuestro cuerpo funcione correctamente necesita el aporte de una serie de sustancias contenidas en los alimentos, los nutrientes, que tienen las siguientes funciones:
  • Los hidratos de cabrono y grasas cubren las necesidades energéticas, es decir la energía necesaria para vivir.
  • Las proteínas se encargan de las neceisades plásticas, es decir constituyen los ladrillos para construir.
  • Las vitaminas, los minerales y la fibre cubren las necesidades reguladoras, encargándose del equilibrio metabólico
  • El agua es la responsable de la hidratación.


4.2.1 Grupo 1. Las proteínas

Aportan los elementos necesarios para formar y reponer las estructuras de las células, tejidos y órganos de nuestro cuerpo.

La ingesta diaria de proteínas debe aportar entre un 12 y un 15% del total de calorías necesarias.

Los alimentos más ricos en proteínas son:

  • De origen animal: Leche y derivados (queso, yogur carnes pescados y huevos.
  • De origen vegetal: Legumbres, cereales y frutos secos.

4.2.2 Grupo 2. Los hidratos de carbono

Constituyen una fuente de energía de rápido aprovechamiento para el organismo. La glucosa es el combustible favorito del organismo. Provee al cerebro, a los músculos y a los glóbulos rojos de gran parte de la energía que precisan.

La ingesta diaria de hidratos de carbono debe aportar entre el 50 y el 60% del total de calorías necesarias.

Hay 2 tipos:

  • Simples: Contenidos en frutas, miel, lácteos, dulces, azúcar, bollería y bebidas refrescantes. Tienen un sabor dulce.
  • Complejos: Presentes en las patatas, legumbres, harinas, frutas, verduras, hortalizas y cereales. No poseen un sabor dulce.

4.2.3 Grupo 3. Los lípidos o grasas

Aportan energía necesaria para el metabolismo y constituyentes estructurales de las células. También entran a formar parte de la composición de numerosas hormonas. Su función es principalmente energética.

La ingesta diaria de lípidos debe aportar entre el 30 y el 35% del total de calorías necesarias.

Se encuentran en alimentos de origen animal (yema de huevo,mantequilla, nata, queso, tocino, embutido, leche entera, grasas vegetales (aceite de coco, de palma, de oliva, maíz, girasol, soja el pescado azul (salmón, atún, sardinas).


4.2.4 Grupo 4. Las vitaminas
Esenciales para el correcto desarrollo de numerosas funciones del organismo. Aseguran el funcionamiento adecuado del sistema nervioso, los músculos, la piel y los huesos. Aunque las vitaminas no aportan energía, algunas de ellas hacen posible que se libere energía de los alimentos. Su ingesta es esencial para una correcta nutrición ya que el organismo no es capaz de sintetizarlas a partir de otras unidades más simples y las obtiene a través de la dieta.

Se clasifican en dos grupos:

  • Hidrosolubles (solubles en agua): requieren un consumo diario ya que no se almacenan en el cuerpo.
  • Vitamina hidrosoluble

    Alimentos que las proporcionan en mayor cantidad

    B1 (Tiamina)

    Carnes, pescados, legumbres, cereales completos

    B2 (Riboflavina)

    Lácteos, carnes, pescados, huevos, cereales completos.

    B3 (Niacina o vit PP)

    Carnes, pescados, huevos, leche y derivados, cereales

    B6 (Piroxidina)

    Carnes, cereales completos

    B9 (Acido fólico)

    Vegetales de hoja verde, frutas, hígado, carne, huevos (Acido ascórbico) Fruta, cítricos, verduras y hortalizas

  • Liposolubles (solubles en grasas): se pueden almacenar en los depósitos corporales
  • A (Retinol)

    Frutas y hortalizas, aceites vegetales, mantequilla, hígado

    D (Calciferol)

    Hígado, pescado, yema de huevo, lácteos, mantequilla

    E (Tocoferol)

    Yema de huevo, verduras, aceites vegetales, pescado, germen de trigo, legumbres y cacahuetes

    K

    Hígado, verduras (espinaca, col frutas y aceites vegetales


4.2.5 Grupo 5. Los minerales
Son compuestos inorgánicos esenciales para el organismo, en el que desempeñan funciones fundamentales como materiales de construcción, regulando los compartimentos líquidos intra y extracelulares y múltiples procesos bioquímicos.

Una dieta equilibrada contiene las cantidades necesarias de minerales requeridas por nuestro cuerpo.

Minerales

Alimentos que los proporcionan en mayor cantidad

Calcio

Lácteos, queso, pescado, frutos secos

Fósforo

Germen de trigo, lácteos, queso, pescados, frutos secos, cereales y legumbres

Potasio

Frutas, vegetales y hortalizas, carnes, legumbres, frutos secos

Magnesio

Cereales completos (alimentos integrales legumbres, carnes, pescados, frutos secos, lácteos, hortalizas verdes

Hierro

Carnes rojas, hígado, pescado, marisco, levadura de cerveza, germen de trigo, legumbres (lentejas vegetales, hortalizas, frutas, frutos secos

Yodo

Pescados, marisco, sal yodada

Zinc

Mariscos, huevos, frutos secos, cereales completos

Selenio

Carnes, mariscos, cereales completos, verduras de hoja verde (espinacas, col, coliflor, lombarda)

Sodio y Cloro

Sal de mesa y contenida en los alimentos


4.2.6 Grupo 6. La fibra
Facilita el tránsito intestinal y contribuye a prevenir algunos tipos de cáncer. Es el material estructural de los productos de origen animal que no es digerible y por tanto no se absorbe en el intestino. No tiene valor nutricional, pero facilita el tránsito intestinal y la evacuación de heces, evitando el estreñimiento.

Esta presente en las frutas, verduras, legumbres y cereales. Los alimentos con alto contenido en fibra son: las judías blancas y pintas, las acelgas, las ciruelas secas, los garbanzos, los dátiles, las almendras y el pan integral.

Es recomendable comer la fruta con piel, ya que es aquí donde se encuentra la mayor parte de la fibra que contiene.


4.2.7 Grupo 7. El agua

Es el componente principal de nuestro organismo, ya que representa el 60% del peso corporal. Es esencial para el metabolismo corporal y para mantener el volumen de sangre que existe en nuestro sistema circulatorio. Se recomienda consumir un promedio de 2 litros de agua al día, mediante la alimentación y la ingesta de líquidos.


Gracias a esta distribución de estos 7 grupos los alimentos forman

Grupo 1 y 2

Leche y derivados

Los lácteos (leche, yogur, queso) son una importante fuente de proteínas de alta calidad, de minerales, oligoelementos y vitaminas, cruciales en determinadas etapas de la vida.

La leche entera contiene casi todos los nutrientes y es un vehículo perfecto para la absorción de calcio. Por ello es la opción más recomendable para niños y adolescentes en edad de crecimiento.

Los derivados lácteos (yogur, natillas, cuajada, queso) obtenidos por fermenación son mejor tolerados por los adultos. La lactosa es el azúcar de la leche que es más difícil de metabolizar. Los yogures sólo contienen un 30% de lactosa y el queso apenas la contiene. Además, contribuyen a renovar la flora bacteriana intestinal.

Carnes, pescados y huevos

La importancia fundamental de estos alimentos reside en su contenido en proteínas de alto valor biológico. Además, la carne es una fuente de vitamina B-12. El pescado aporta cantidades considerables de calcio, fósforo y ácidos grasos omega-3 poliinsaturados.

Las carnes y los pescados aportan hierro absorbible por el organismo. Hay que destacar la diferencia en la calidad de las grasas de la carne y el pescado, ya que en las carnes predominan los ácidos grasos saturados, mientras que en el pescado hay cantidades importantes de ácidos grasos poliinsaturados. El pescado blanco (merluza, pescadilla, lenguado) tiene menos cantidad de grasas que los pescados azules (sardinas, atún y salmón). En consecuencia, es más beneficiosa para el organismos la ingesta de pescado azul.

El huevo contiene proteínas (albúmina de la clara) de igual calidad que la carne o el pescado y el equilibrio de ácidos grasos y colesterol en la yema es el adecuado.


Grupo 3

Patatas, legumbres y frutos secos

Son alimentos predominantemente energéticos, pero también aportan proteínas, vitaminas, sales minerales y fibra.

Las patatas contienen hidratos de carbono complejos (almidón) y se recomienda consumirlas guisadas o asadas con la piel.

Las legumbres (judías, garbanzos, lentejas) son los vegetales más ricos en proteínas, de valor biológico ligeramente inferior a las de la carne y el pescado. También son ricas en hidratos de carbono complejos y fibra.

Los frutos secos contienen proteínas, grasas vegetales, vitaminas, calcio y hierro.


Grupo 4 y 5

Hortalizas, verduras y frutas

Estos alimentos se caracterizan por su bajo contenido en calorías, escaso contenido en proteínas y grasas, alta proporción de agua, hidratos de carbono simples y complejos, fibra, vitaminas hidrosolubles (vitamina A y C) y sales minerales. Es preferible consumirlos crudos a cocinados, ya que con la acción del calor se pierden vitaminas y sales minerales. En caso de cocinar las verduras, es mejor hacerlo con poca agua, con un tiempo mínimo de cocción, a fuego medio y con la olla tapada.

Grupos 6 y 7

Cerelaes y azúcar

Los cereales (arroz, trigo, maíz) y sus derivados (harinas, pan, pastas) son ricos en hidratos de carbono complejos, y también contienen proteínas, vitaminas, fibra y agua. Los alimentos integrales (conservan la cáscara de los cereales) aportan mayor cantidad de fibra, sales minerales y vitamina B. Este grupo de alimentos constituye la base de la pirámide de la alimentación.

El azúcar solo aporta calorías, por lo que debe consumirse con moderación. Tanto el azúcar blanco (refinado de caña y remolacha) como el moreno tienen similares propiedades dietéticas.


Los aceites y las grasas

Son alimentos fundamentalmente energéticos. También se recomienda moderar su consumo, especialmente las grasas de origen animal.


4.3 Menú estandar y raciones

Una ración es la cantidad de un alimento que se incluye en las comidas. Cada ración tiene un peso aconsejado con carácter orientativo para facilitar la elaboración de la dieta diaria.

Un menú diario que sea variado y conserve el equilibrio nutricional debe distribuirse en cinco comidas diarias:


4.3.1 El desayuno

Muy importante porque aporta la energía necesaria para comenzar el día, especialmente en el caso de los niños en edad escolar. Un desayuno completo debe contener:

  • Una fruta o zumo natural. Aporta hidratos de carbono de absorción rápida, agua, vitaminas, minerales y fibra.
  • Pan con aceite, galletas o cereales. Hidratos de carbono de absorción lenta que aportan energía y vitaminas.
  • Un vaso de leche, un yogur o queso, por su contenido en proteínas, calcio y vitaminas A y B

4.3.2 El almuerzo de media mañana

Se considera un complemento del desayuno. Debe incluir alimentos del grupo de los lácteos, un bocadillo o fruta.

4.3.3 La comida

Debe ser lo más variada posible. Puede estar compuesta por:

  • Una ración de legumbres, arroz, pastas o patatas
  • Una ración de carne, pescado o alternativamente, huevo
  • Una ración de carne, pescado o alternativamente, huevo
  • Una ración o guarnición de ensalada o verduras
  • Una pieza de pan
  • Una pieza de fruta

4.3.4 La merienda

Contribuye a una distribución adecuada de los aportes energéticos diarios. Puede consistir en un vaso de leche o yogur, unas galletas, un bocadillo, un zumo o una pieza de fruta.

4.3.5 La cena

Puede incluir
  • Una sopa o un plato de verduras
  • Una ración de pescado, huevos o carne
  • Una pieza de fruta

4.4 ¿Cómo bajo de peso?

Para bajar peso es necesario un tratamiento integral que garantice un pérdida a largo plazo y de forma progresiva, teniendo en cuenta todos los factores implicados: grado de sobrepeso, tipo de alimentación, nivel de actividad física, motivación para cumplir el tratamiento, etc.

No olvides que perder peso es, por encima de todo, una cuestión de salud. Valora estos dos puntos muy importantes:

  • ¿Cuál es tu peso saludable?. Un poco significa mucho. Una pérdida del 5-10 % de tu peso actual aportará grandes beneficios a su organismo, además de mejorar notablemente tu aspecto.
  • ¿Qué plazo es el adecuado?. Una pérdida excesivamente rápida no es sana ni realista.

Controla tu peso regularmente con un profesional de tu confianza, donde:

  • Te informará de tu peso inicial, peso ideal, y pesos y objetivos a alcanzar.
  • Te ofrecerá controles programados para los próximos meses.

La obesidad es un problema de salud. Es una enfermedad en sí misma causante a su vez de numerosas complicaciones: hipertensión, diabetes, colesterol, etc. La obesidad no es un problema estético. Lo peor es, justamente, lo que no se ve. Las calorías en exceso y la grasa que comemos se convierten en grasa corporal.

Tu problema requiere un tratamiento multifactorial:

  • Alimentación equilibrada con bajo contenido en grasas.
  • Incrementa tu actividad física. Muévete y evita el sedentarismo.
  • Tu médico descartará que tu exceso de peso sea secundario a un problema médico que precise tratamiento.
  • Te ofrecerán apoyo psicológico y solo cuando sean necesario alguna medicina.


4.4.1 Consejos para una buena alimentación

  • Elige alimentos con poca grasa.
  • Reduce en consumo de azúcar.
  • Reparte tu alimentación en 5 comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena.
  • No alternes períodos de ayuno con comidas abundantes.
  • No comas entre comidas.
  • Come sentado, despacio y mastica muy bien los alimentos. Dé bocados pequeños, con pequeñas cantidades.
  • Entre bocado y bocado deja los cubiertos sobre la mesa.
  • Come en un lugar concreto, no comas caminando, en lugares improvisados o de paso.
  • Mientras comes no leas ni veas la televisión.
  • Disminuye el consumo de carnes rojas y aumenta el de pescados.
  • Consume verduras y hortalizas en abundancia.
  • Toma de 2 a 3 piezas de fruta al día. Evita aquellas con abundante contenido en azúcar: plátano, uvas, higos, cerezas, nísperos, chirimollas, etc.
  • Bebe abundante agua, entre 1.5 y 2 litros al día.
  • Evita o limita el consumo de alimentos fritos o cocinados con excesiva grasa.
  • Esconde los alimentos ricos en calorías.
  • Ten a mano tentempiés más saludables: verduras, lácteos desnatados, fruta, etc.

4.4.2 Consejos para realizar la compra

  • Compra sin tener hambre.
  • Con la lista hecha previamente.
  • Ve con frecuencia a la tienda (despierta menos interés por las novedades o diseños atractivos).
  • Evita platos preparados o precocinados.

4.4.3 Consejos para preparar la mesa

  • Retira toda la grasa visible de las carnes o la piel del pollo antes de cocinarla.
  • Utiliza formas de cocinar sencillas, que no requieran mucho aceite: plancha, grill, horno, microondas.
  • La cocción al vapor con la olla a presión permite cocinar con poca agua y se preservan todas las propiedades de los alimentos.
  • Para cocinar carnes y pescados envuélvelas en papel de aluminio (papillote así se cocinan en su propio jugo, conservándose tiernos y gustosos, sin necesidad de añadirle grasa.
  • Cuando hagas estofados, prepáralos con antelación. Déjalos enfriar en la nevera y retira la capa de grasa con una cuchara o espátula. De esta manera conserva el sabor sin apenas grasa.
  • Cuando elabores vinagretas, invierte la proporción habitual de tres partes de aceite por una de vinagre a tres partes de vinagre por una de aceite. Para que el sabor no sea tan ácido utilice vinagre de sabores (de manzana, de frambuesas, etc).
  • Si necesitas utilizar alguna salsa para añadir a una ensalada puedes utilizar yogur natural desnatado, rebajado con zumo de limón. Se bate bien y se queda una crema suave y baja en calorías. También puedes probar con salsa de soja. Añadiéndole alguna especia o hierba aromática que te apetezca.
  • Para preparar salsas de leche o queso utiliza leche desnatada o queso tipo parmesano, que contiene menos calorías y es más aromático. En la preparación de la salsa bechamel emplea aceite de oliva o margarina baja en calorías y leche desnatada.
  • En la confección de algunos platos que requieran salsa mahonesa, selecciona las que son bajas en calorías.
  • No compres salsas comerciales porque suelen contener grasas ocultas.

5. Más información

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Última modificación - 2014-04-11 18:43:45